Aburrimiento: Todo aburre, hasta lo que no aburre.
Acelerador de partículas: Todo agujero negro a resolver por el hombre, fue primero una página en blanco en la literatura.
Amor fantasma: Vivo en los espejos que vas dejando.
Capitalismo: Sistema que dejó caduco el aburrido y explotador "de la casa al trabajo y del trabajo a la casa" por el de "del trabajo al trabajo y viceversa".
Derrumbe: Lo bueno de contar con soles negros es que nunca caen.
Doble: ¿Matar a nuestro doble atemperará nuestras ansias suicidas?
Fábrica: El humo está hecho de nosotros.
Guía telefónica: ¿Y si el fin del mundo fuera por orden alfabético?
Idea: Madera que sin un buen ebanista sigue el mismo camino que un fuego sin dragón.
Nostálgico: Persona capaz de provocar a su antojo lluvias en su espíritu; individuo con la habilidad de sentir el gusto del tiempo.
Madurar: El problema no es cambiar de personalidad, lo desagradable se da en el medio, durante ese pegajoso proceso donde somos por la mitad y reptamos entre el estado larval y la inauguración de nuestros nuevos miembros. Algo que suele durar toda la vida.
Memoria: Me gustaría ser un elefante sin la memoria de elefante.
Muerte: Cambio de posición. Es cuando comenzamos a oler las flores desde la parte de abajo.
(in) Satisfecho: Hasta cuando no hago nada, me sale mal.
Valor: A medida que las cosas nos cuestan menos, más caro es el precio para ser uno mismo.
(Publicado en EL SUBSUELO el 14/9/08)
domingo, 14 de septiembre de 2008
miércoles, 10 de septiembre de 2008
Ultima cita con la euforia
Así es la vejez: claridad sin descanso. Antonio Gamoneda
El día apoya delicadezas que nuestro mecanismo de defensa va olvidando.
Se sugieren las formas de lo no dado.
Apoyamos la espalda en látigos invisibles.
Somos sirvientes de la nada.
Fragua cada incertidumbre –con el mismo aire que le da al manzano- esa letanía que despojamos a ojos abiertos.
Ignoramos que ignoramos lo preciado del rescate.
***
Hambre en los ojos.
Ceguera invariable, lentes de licor.
Vapor etílico, manto nocturno.
Pecho de la noche, insinuación.
Abarcado estado de ánimo.
Recargado y somniferoso.
Embriagante lucidez.
Para ignorar todo.
***
El silencio en su huida alcanza a guiñar un despojo.
El aire resume como un jugo en un hueco del espíritu.
Es un juego, como una cita con nadie.
Un encuentro suspendido, no por falta de quienes sino de lugar.
Respiramos en tercera persona.
Y algo innombrable, en éste o en cualquier otro poema, nace de un desvanecimiento.
(Publicado en EL SUBSUELO el 7/9/08)
El día apoya delicadezas que nuestro mecanismo de defensa va olvidando.
Se sugieren las formas de lo no dado.
Apoyamos la espalda en látigos invisibles.
Somos sirvientes de la nada.
Fragua cada incertidumbre –con el mismo aire que le da al manzano- esa letanía que despojamos a ojos abiertos.
Ignoramos que ignoramos lo preciado del rescate.
***
Hambre en los ojos.
Ceguera invariable, lentes de licor.
Vapor etílico, manto nocturno.
Pecho de la noche, insinuación.
Abarcado estado de ánimo.
Recargado y somniferoso.
Embriagante lucidez.
Para ignorar todo.
***
El silencio en su huida alcanza a guiñar un despojo.
El aire resume como un jugo en un hueco del espíritu.
Es un juego, como una cita con nadie.
Un encuentro suspendido, no por falta de quienes sino de lugar.
Respiramos en tercera persona.
Y algo innombrable, en éste o en cualquier otro poema, nace de un desvanecimiento.
(Publicado en EL SUBSUELO el 7/9/08)
domingo, 31 de agosto de 2008
Arcabucero
Arcabucero era quien, evidentemente, estaba encargado de activar el arcabuz. Un arma del siglo XVI, de fuego y portátil, que seguramente se utilizó en el cuerpo represivo de Iván El Terrible en la Rusia de esa época. Ese grupo de tareas se conocía como la opríchnina. Y Vladimir Sorokin, el escritor más controvertido de la actualidad en su país, toma esa realidad para trasladarla a la Rusia de 2027. El resultado es una vertiginosa novela (recientemente publicada por Alfaguara) que mezcla ciencia ficción con denuncia. Hay que decir que el narrador aquí es el verdadero arcabucero, lanzando perdigonadas luminosas sobre un aspecto que nadie quiere revisar y que parece asomarse irremediablemente en la realidad de su país.
No en vano Sorokin se formó en la vanguardia rusa de los ochenta y más que nada ligado a las artes plásticas. Como un bello Frankenstein o un caprichoso patchwork, va armando un entramado que hace pasar al lector –con muy buena velocidad de navegación- por las sensaciones de "1984" de Orwell, "Un mundo feliz" de Huxley y también por "La naranja mecánica" de Burgess. Esta última sobre todo por la forma de dragonear que tiene el opríchnik protagonista y por la invención de un vocabulario propio que mezcla lo arcano con lo posmoderno. El arcabuz con los Mercedes.
Pero la construcción fragmentada de la novela, además de darle ritmo y actualidad blogista a la lectura, está hecha con logrados recursos. Reconocibles recursos. Tanto con frases cortas separadas por puntos seguidos como capítulos casi enteros realizados con frases largas, sin el uso de los signos de puntuación. O el uso de largos poemas bajo un formato tradicional.
No obstante, no hay un engorroso intento de ser vanguardista. Más bien de lo contrario: utiliza lo mejor de la tradición novelística para llevarnos por escenas totalmente emparentadas con la sensación de estar observando un film. La ruptura se da por escenas, en todo caso. Como las sucesivas quemas de libros de Dostoievski, Tolstoi y Chéjov en un evidente gesto de parricidio.
Como en una especie de Arca Rusa desenfadada, Sorokin también junta los siglos rusos. Sintetiza la historia con el Disturbio Rojo y el Disturbio Blanco. Mientras un tsunami cubre de agua al Kremlin hasta las cúpulas.
No en vano Sorokin se formó en la vanguardia rusa de los ochenta y más que nada ligado a las artes plásticas. Como un bello Frankenstein o un caprichoso patchwork, va armando un entramado que hace pasar al lector –con muy buena velocidad de navegación- por las sensaciones de "1984" de Orwell, "Un mundo feliz" de Huxley y también por "La naranja mecánica" de Burgess. Esta última sobre todo por la forma de dragonear que tiene el opríchnik protagonista y por la invención de un vocabulario propio que mezcla lo arcano con lo posmoderno. El arcabuz con los Mercedes.
Pero la construcción fragmentada de la novela, además de darle ritmo y actualidad blogista a la lectura, está hecha con logrados recursos. Reconocibles recursos. Tanto con frases cortas separadas por puntos seguidos como capítulos casi enteros realizados con frases largas, sin el uso de los signos de puntuación. O el uso de largos poemas bajo un formato tradicional.
No obstante, no hay un engorroso intento de ser vanguardista. Más bien de lo contrario: utiliza lo mejor de la tradición novelística para llevarnos por escenas totalmente emparentadas con la sensación de estar observando un film. La ruptura se da por escenas, en todo caso. Como las sucesivas quemas de libros de Dostoievski, Tolstoi y Chéjov en un evidente gesto de parricidio.
Como en una especie de Arca Rusa desenfadada, Sorokin también junta los siglos rusos. Sintetiza la historia con el Disturbio Rojo y el Disturbio Blanco. Mientras un tsunami cubre de agua al Kremlin hasta las cúpulas.
domingo, 24 de agosto de 2008
Lo que hace mover al mundo
Arquímides con su punto de apoyo
y para Madonna un par de zapatos con tacos.
Nosotros con nuestro ritmo de humo
y un ensayo de otoño
nuestro universo es un deseo, algo que siempre está por suceder.
El sueño del sepulturero
"Si estás del otro lado de esta posibilidad, enfríame. Rodéame de sombras. Todo aquí reposa en forma fétida.
...Falseamos rápidamente, imitando un vuelo negro, la apariencia de nuestros estados. Todo lo inerte en mí encuentra un lugar donde conservarse, hasta que el orgasmo disminuye las dudas. Sumergiéndome en tu sexo percibo la tibieza de lo intransferible.
En un beso morado rozamos el instante donde lo rígido se conmueve y lo animado de inmuta".
Termina el sueño. El joven sepulturero renueva el agua, oscuro espejo de la luna, donde cada noche el mármol grabado refleja el nombre de su amante. El sueño se repite, hasta que la muerte no los separe.
Voces menores
El viento guarda otros vientos en su seno.
Son las voces de los siete secretos universales.
El viento es una voz mayor que impide oír a los mortales el sonido humano de los vientos menores. Que deambulan por la eternidad, descifrando las coordenadas imposibles con las que se pueden encontrar los recodos de la Tierra donde pueden ser interpretados los menajes.
(Publicado en EL SUBSUELO el 24/07/08)
y para Madonna un par de zapatos con tacos.
Nosotros con nuestro ritmo de humo
y un ensayo de otoño
nuestro universo es un deseo, algo que siempre está por suceder.
El sueño del sepulturero
"Si estás del otro lado de esta posibilidad, enfríame. Rodéame de sombras. Todo aquí reposa en forma fétida.
...Falseamos rápidamente, imitando un vuelo negro, la apariencia de nuestros estados. Todo lo inerte en mí encuentra un lugar donde conservarse, hasta que el orgasmo disminuye las dudas. Sumergiéndome en tu sexo percibo la tibieza de lo intransferible.
En un beso morado rozamos el instante donde lo rígido se conmueve y lo animado de inmuta".
Termina el sueño. El joven sepulturero renueva el agua, oscuro espejo de la luna, donde cada noche el mármol grabado refleja el nombre de su amante. El sueño se repite, hasta que la muerte no los separe.
Voces menores
El viento guarda otros vientos en su seno.
Son las voces de los siete secretos universales.
El viento es una voz mayor que impide oír a los mortales el sonido humano de los vientos menores. Que deambulan por la eternidad, descifrando las coordenadas imposibles con las que se pueden encontrar los recodos de la Tierra donde pueden ser interpretados los menajes.
(Publicado en EL SUBSUELO el 24/07/08)
domingo, 27 de julio de 2008
Agrimensura del infinito
La esencia de la sabiduría que suministra la literatura (la pluralidad de la realización literaria) es ayudarnos a entender que, ocurra lo que ocurra, algo más está sucediendo. Estoy obsesionada con ese "algo más". Susan Sontag
Poesía como sangrante conjuro
pastor sin rebaño,
el poeta es quien mejor se pierde
Descubre sangre en el silencio
y prefiere un oxímoron a la verdad
La poesía, pero qué es la poesía (...) y yo no sé, y sigo sin saber, y a esto me aferro como a un oportuno pasamanos. Wislawa Szymborska
Campamentos luminosos en la oscuridad,
pero también rama negra
y ojos de muerta
Murmullo sobre la hierba mientras
los idiotas hacen ferias
Cuando a la casa del lenguaje se le vuela el tejado y las palabras no guarecen, yo hablo. Alejandra Pizarnik.
El delirio se da vuelta
el sinsentido es todo lo que rodea al sinsentido poético. Y sólo el corazón se satisface de justicia.
El futuro sólo tiene medida en esa mirada de pastor abandonado.
la infancia no se puede inventar
estuviste ahí o no, ésa es la diferencia
y el precio del rescate es el gran secreto
en la última inocencia
La muchacha halla la máscara del infinito y rompe el muro de la poesía. Alejandra, otra vez.
Pero las palabras ahora son golondrinos que piden destinos
las palabras, ahora que pasaste el muro, están muertas de hambre
ahora ellas quieren recuperar la sangre
Poesía como sangrante conjuro
pastor sin rebaño,
el poeta es quien mejor se pierde
Descubre sangre en el silencio
y prefiere un oxímoron a la verdad
La poesía, pero qué es la poesía (...) y yo no sé, y sigo sin saber, y a esto me aferro como a un oportuno pasamanos. Wislawa Szymborska
Campamentos luminosos en la oscuridad,
pero también rama negra
y ojos de muerta
Murmullo sobre la hierba mientras
los idiotas hacen ferias
Cuando a la casa del lenguaje se le vuela el tejado y las palabras no guarecen, yo hablo. Alejandra Pizarnik.
El delirio se da vuelta
el sinsentido es todo lo que rodea al sinsentido poético. Y sólo el corazón se satisface de justicia.
El futuro sólo tiene medida en esa mirada de pastor abandonado.
la infancia no se puede inventar
estuviste ahí o no, ésa es la diferencia
y el precio del rescate es el gran secreto
en la última inocencia
La muchacha halla la máscara del infinito y rompe el muro de la poesía. Alejandra, otra vez.
Pero las palabras ahora son golondrinos que piden destinos
las palabras, ahora que pasaste el muro, están muertas de hambre
ahora ellas quieren recuperar la sangre
domingo, 20 de julio de 2008
Versiones
Dicen (¿a qué misterioso coro adjudicamos siempre ese improbable presente del verbo decir?) que el escritor Lunan Frank Baum imaginó el maravilloso país del Mago de Oz contándole improvisadas narraciones a sus hijos. Mientras narraba las historias de Dorotea, el espantapájaros, el hombre de hojalata y el león, uno de sus hijos quiso saber cómo se llamaba el país donde sucedían los episodios. Tomado de sorpresa, Baum miró los estantes de su despacho hasta detenerse en el último de los ficheros de su contabilidad doméstica, el que clasificaba los documentos de la "O" a la "Z".
Improbable e irónica anécdota. Con el agravante de transformar a un escritor imaginativo en un burocrático padre de familia rodeado de "documentos domésticos". Pero bien vale para pensar en otras conjeturas que desmoldan grandes momentos del pensamiento humano, dejando al descubierto una hermosa fragilidad.
Memorable es aquella del Negro Fontanarrosa en la que arriesga que El Aleph de Borges es en realidad un televisor Hitachi 122, de media pulgada, precursor de los televisores portátiles. Uno de los dos enviados como prueba a Latinoamérica. (Es en el excelente relato "El especialista o La verdad sobre El Aleph", del libro El rey de la milonga y que también fue llevado a la televisión).
Dicen (el mismo coro mencionado al principio) que los oráculos no eran otra cosa que chicas surgidas del más tinelístico casting y que escondidas detrás de una piedra convencían con su sensual voz al que hiciese las preguntas del destino. Y que los apuntadores de esas chicas son los que sirvieron de modelo para lo que luego fue el puesto de secretario de gobierno.
Para la Cábala, Moisés además de las tablas recibió secretos que se puede revelar solamente siendo una mezcla de místico con ingeniero en matemáticas (a pesar de ello le permitieron profesar a Madonna). Para Mel Brooks, a Moisés se le cayó una de las tablas por lo tanto quedaron diez de los quince mandamientos...
Para los Fanáticos del Ironismo, las tablas eran la rutina de Dios con los ejercicios del gimnasio.
(Publicado en EL SUBSUELO el 20/7/08)
Improbable e irónica anécdota. Con el agravante de transformar a un escritor imaginativo en un burocrático padre de familia rodeado de "documentos domésticos". Pero bien vale para pensar en otras conjeturas que desmoldan grandes momentos del pensamiento humano, dejando al descubierto una hermosa fragilidad.
Memorable es aquella del Negro Fontanarrosa en la que arriesga que El Aleph de Borges es en realidad un televisor Hitachi 122, de media pulgada, precursor de los televisores portátiles. Uno de los dos enviados como prueba a Latinoamérica. (Es en el excelente relato "El especialista o La verdad sobre El Aleph", del libro El rey de la milonga y que también fue llevado a la televisión).
Dicen (el mismo coro mencionado al principio) que los oráculos no eran otra cosa que chicas surgidas del más tinelístico casting y que escondidas detrás de una piedra convencían con su sensual voz al que hiciese las preguntas del destino. Y que los apuntadores de esas chicas son los que sirvieron de modelo para lo que luego fue el puesto de secretario de gobierno.
Para la Cábala, Moisés además de las tablas recibió secretos que se puede revelar solamente siendo una mezcla de místico con ingeniero en matemáticas (a pesar de ello le permitieron profesar a Madonna). Para Mel Brooks, a Moisés se le cayó una de las tablas por lo tanto quedaron diez de los quince mandamientos...
Para los Fanáticos del Ironismo, las tablas eran la rutina de Dios con los ejercicios del gimnasio.
(Publicado en EL SUBSUELO el 20/7/08)
lunes, 14 de julio de 2008
Compuesto

Era posible desvestir locuras. Leopoldo Marechal.
Otro día más te despertás formando parte de una caravana
de ésas que reportan las noticias internacionales
ya fueron trastocados para la función de hoy
los chaplines por hitleres
los circos flotan en la bóveda celestial
con sus rutinas congeladas
Hay hombresmanada maquillados de barro para salir en Discovery
nadie se atreve ya a orinar en la bolsa del mercader
el mundo entrega su inmundo amanecer como un parto natural
las gaviotas del paraíso picotean lo que creen felicidad en las montañas de basura humeante
Alguien descubre la partícula de la Gravedad
y observa todo multiplicado por catorce
y muere de desconcierto súbito
Las palabras no son techo, ni plumaje ni hojas del suelo.
Lo que se agazapa es el corazón, como un pequeño animal que quiere huir de un cuerpo muerto.
Es el único puño que resuena, rojo de sonido sordo.
Delator que anuncia "la estampida es para el otro lado".
Es un intento de volver a desvestir locuras, Leopoldo, antes de que "la tierra sea un antílope que huye".
El pequeño animal en su jaula de huesos sabe que el juicio final huele a caravana de Discovery con barro y orín de humanidad fracasada.
Y le empieza a latir que alguna vez una seña desde la puerta será para él.
Tiene el empellón caliente de una urgencia. Cree que va a hacer algo.
Pero una lluvia ácida de 50 mg. de diclofenac sódico y 4 de pridinol mesilato riega el cartílago del riesgo. Y la caravana vuelve a entrar en la TV.
Otro día más te despertás formando parte de una caravana
de ésas que reportan las noticias internacionales
ya fueron trastocados para la función de hoy
los chaplines por hitleres
los circos flotan en la bóveda celestial
con sus rutinas congeladas
Hay hombresmanada maquillados de barro para salir en Discovery
nadie se atreve ya a orinar en la bolsa del mercader
el mundo entrega su inmundo amanecer como un parto natural
las gaviotas del paraíso picotean lo que creen felicidad en las montañas de basura humeante
Alguien descubre la partícula de la Gravedad
y observa todo multiplicado por catorce
y muere de desconcierto súbito
Las palabras no son techo, ni plumaje ni hojas del suelo.
Lo que se agazapa es el corazón, como un pequeño animal que quiere huir de un cuerpo muerto.
Es el único puño que resuena, rojo de sonido sordo.
Delator que anuncia "la estampida es para el otro lado".
Es un intento de volver a desvestir locuras, Leopoldo, antes de que "la tierra sea un antílope que huye".
El pequeño animal en su jaula de huesos sabe que el juicio final huele a caravana de Discovery con barro y orín de humanidad fracasada.
Y le empieza a latir que alguna vez una seña desde la puerta será para él.
Tiene el empellón caliente de una urgencia. Cree que va a hacer algo.
Pero una lluvia ácida de 50 mg. de diclofenac sódico y 4 de pridinol mesilato riega el cartílago del riesgo. Y la caravana vuelve a entrar en la TV.
martes, 8 de julio de 2008
Mujik

Has inventado una hermosa bebida. Te has ganado tu mendrugo. Dime ahora cómo has fabricado este brebaje. Juraría que lo has compuesto de sangre de zorro, y así los mujiks se han vuelto traidores como los zorros; luego sangre de lobo, que les hiciera ser crueles como lobos, y por fin, sangre de cerdo, que los ha convertido en cerdos.
-No -dijo el diablillo-. No lo he hecho así. Me he limitado a hacer que cosechara demasiado trigo. En el mismo estaba la sangre de esas bestias; pero esta sangre no podía obrar mientras el trigo le diese apenas lo necesario. Y entonces era cuando no le dolía su último mendrugo y cuando empezó a pensar cómo lo hacía para utilizar el sobrante, entonces le enseñé a beber vodka. Y cuando empezó a destilar, para su gusto el don de Dios en vodka, la sangre del zorro, la del lobo y la del cerdo han salido; y ahora, le bastará que beba vodka para ser al punto como esas bestias.
El diablo jefe felicitó al diablillo, le dio su mendrugo y le hizo ascender un grado.
León Tolstoi.
-No -dijo el diablillo-. No lo he hecho así. Me he limitado a hacer que cosechara demasiado trigo. En el mismo estaba la sangre de esas bestias; pero esta sangre no podía obrar mientras el trigo le diese apenas lo necesario. Y entonces era cuando no le dolía su último mendrugo y cuando empezó a pensar cómo lo hacía para utilizar el sobrante, entonces le enseñé a beber vodka. Y cuando empezó a destilar, para su gusto el don de Dios en vodka, la sangre del zorro, la del lobo y la del cerdo han salido; y ahora, le bastará que beba vodka para ser al punto como esas bestias.
El diablo jefe felicitó al diablillo, le dio su mendrugo y le hizo ascender un grado.
León Tolstoi.
Los árboles como cadavéricas manos en gesto de pregunta asomando en la estepa nevada.
Los cuervos y su música de cementerio. Hay que crear algo.
¿El hombre es el hombre y su circunstancia?
¿Es un proceso convertir a un campesino pobre en un príncipe chupasangre y corrupto?
¿Hay derretimiento poético de la nieve en la construcción de este hombre? ¿O simplemente queda convertido según le ha pegado el viento, como si fuese un muñeco de nieve expuesto a las inclemencias del azar? ¿Y el zar?
Gogol se encargó de humanizar a los cosacos en Taras Bulba. Y en Almas Muertas (¿la mejor novela del mundo?) el mujik es venerado y santificado en alcohol.
La traducción de mujik (que en realidad debería pronunciarse muyik) es "hombre". Como si ese campesino que se desloma, fuese el único ser capaz de poder llevar esa denominación.
Pero cuando deja de ser semi-siervo y se le da poder sobre la tierra y sus empleados, largas novelas slavas lo vuelven a caricaturizar como corrupto, egoísta, ventajero. El hombre y su circunstancia.
Así las cosas, los mujik se vienen a emparentar con la prostituta de Bola de sebo de Mauppasant. Seres utilizados por la "patria" y que según la ocasión pueden ser elevados a santos y luego descartados y vueltos a descategorizar hasta el punto de la nada.
¿El hombre es el hombre y su circunstancia o solamente es circunstancia?
Quizás los mujik no hayan sido más que un invento literario, para poblar de viento frío y concientizador las novelas que más bucearon por el alma humana.
Quizás sean el triunfo de la leyenda por la leyenda misma. El rostro de los sin rostro y cuya silueta se ilumina o se apaga según los devenires y las conveniencia de la Historia. Una Historia que cada vez más se dibuja sobre nieve, poblada de sombras a medio definir, con susurros sospechosos más que con verdades vociferadas.
Quizás los mujik fueron armados con el primero de esos susurros en alguna helada estepa siberiana.
Los cuervos y su música de cementerio. Hay que crear algo.
¿El hombre es el hombre y su circunstancia?
¿Es un proceso convertir a un campesino pobre en un príncipe chupasangre y corrupto?
¿Hay derretimiento poético de la nieve en la construcción de este hombre? ¿O simplemente queda convertido según le ha pegado el viento, como si fuese un muñeco de nieve expuesto a las inclemencias del azar? ¿Y el zar?
Gogol se encargó de humanizar a los cosacos en Taras Bulba. Y en Almas Muertas (¿la mejor novela del mundo?) el mujik es venerado y santificado en alcohol.
La traducción de mujik (que en realidad debería pronunciarse muyik) es "hombre". Como si ese campesino que se desloma, fuese el único ser capaz de poder llevar esa denominación.
Pero cuando deja de ser semi-siervo y se le da poder sobre la tierra y sus empleados, largas novelas slavas lo vuelven a caricaturizar como corrupto, egoísta, ventajero. El hombre y su circunstancia.
Así las cosas, los mujik se vienen a emparentar con la prostituta de Bola de sebo de Mauppasant. Seres utilizados por la "patria" y que según la ocasión pueden ser elevados a santos y luego descartados y vueltos a descategorizar hasta el punto de la nada.
¿El hombre es el hombre y su circunstancia o solamente es circunstancia?
Quizás los mujik no hayan sido más que un invento literario, para poblar de viento frío y concientizador las novelas que más bucearon por el alma humana.
Quizás sean el triunfo de la leyenda por la leyenda misma. El rostro de los sin rostro y cuya silueta se ilumina o se apaga según los devenires y las conveniencia de la Historia. Una Historia que cada vez más se dibuja sobre nieve, poblada de sombras a medio definir, con susurros sospechosos más que con verdades vociferadas.
Quizás los mujik fueron armados con el primero de esos susurros en alguna helada estepa siberiana.
lunes, 30 de junio de 2008
Continuación de una idea
"Imaginé que en el año 2132, en una tecnocracia donde ya nadie lee, un niño llamado Blas, que nunca ha visto un libro, inventa el libro". Enrique Anderson Imbert.
¿Dónde guardar los pensamientos? Nunca imaginó recibir el año 2024 con esa preocupación. Es que de veinte años a esta parte casi nadie imaginó siquiera la posibilidad de recibir el año 2024. De todas maneras la humanidad había llegado hasta allí. Cuando decimos de todas maneras, es eso, con lo que se imaginen.
Néstor pensó esa mañana dónde poner los pensamientos, cómo registrarlos e incluso analizar si la tarea de pensar valía la pena.
En el último lustro nadie había hecho nada para sacar lustre a ninguna idea. Los líderes eran perfectamente tan nefastos como para no defraudar ni al más imaginativo de los pesimistas del pasado. Palabras como intimidad e identidad, luego de un par de años de confusión una con otra, fueron desapareciendo del habla.
Y era con las palabras que Néstor tenía problemas. Al menos en las primeras horas de la mañana inaugural de 2024.
-"Yo me acuerdo, veinte años atrás..."- arrancaba con esa frase en su mente pero algo ocurría con las imágenes que tendrían que seguir a continuación. Esa frase ponía en acción una luz láser persecutoria y desde el exterior craneano llegaba un haz que fulminaba a los pichones de pensamiento de Néstor.
Conviene ilustrar que 2023 había sido un gran año para la humanidad a juzgar por la gran esperanza que significaba haber arribado al millón de habitantes a nivel mundial.
Néstor decidió que pensar valía la pena y se abandonó a ese deseo sin más.
Pero volvió a la preocupación inicial: "¿dónde guardar los pensamientos sin que corran el riesgo de perderse? ¿Dónde colocarlos usando la vieja simbología, la de unir una letra detrás de la otra? ¿Cómo hacer para que no sean intervenidos por la telepatía del barrio o, peor, por la de la policía? ¿Cómo hacer para seguir pulsando esos símbolos cuando no haya energía eléctrica? ¿Cómo estar seguros de que esos registros no se borrarán por accidente o por atentado, como ya sabemos que pasó con varias cosas que no conviene (o no podemos) recordar? ¿Qué hacer para que esos pensamientos sigan vivos hasta llegar a la mente de otro sin la intervención de la policía global?
Néstor ya no podía parar de pensar. Y comenzó a diseñar esos pequeños martillos de metal que haría pegar contra un rollo de cinta entintada y que le permitirían dibujar sus pensamientos de forma imborrable mientras producían música.
(Publicado el 29/06/08 en EL SUBSUELO)
¿Dónde guardar los pensamientos? Nunca imaginó recibir el año 2024 con esa preocupación. Es que de veinte años a esta parte casi nadie imaginó siquiera la posibilidad de recibir el año 2024. De todas maneras la humanidad había llegado hasta allí. Cuando decimos de todas maneras, es eso, con lo que se imaginen.
Néstor pensó esa mañana dónde poner los pensamientos, cómo registrarlos e incluso analizar si la tarea de pensar valía la pena.
En el último lustro nadie había hecho nada para sacar lustre a ninguna idea. Los líderes eran perfectamente tan nefastos como para no defraudar ni al más imaginativo de los pesimistas del pasado. Palabras como intimidad e identidad, luego de un par de años de confusión una con otra, fueron desapareciendo del habla.
Y era con las palabras que Néstor tenía problemas. Al menos en las primeras horas de la mañana inaugural de 2024.
-"Yo me acuerdo, veinte años atrás..."- arrancaba con esa frase en su mente pero algo ocurría con las imágenes que tendrían que seguir a continuación. Esa frase ponía en acción una luz láser persecutoria y desde el exterior craneano llegaba un haz que fulminaba a los pichones de pensamiento de Néstor.
Conviene ilustrar que 2023 había sido un gran año para la humanidad a juzgar por la gran esperanza que significaba haber arribado al millón de habitantes a nivel mundial.
Néstor decidió que pensar valía la pena y se abandonó a ese deseo sin más.
Pero volvió a la preocupación inicial: "¿dónde guardar los pensamientos sin que corran el riesgo de perderse? ¿Dónde colocarlos usando la vieja simbología, la de unir una letra detrás de la otra? ¿Cómo hacer para que no sean intervenidos por la telepatía del barrio o, peor, por la de la policía? ¿Cómo hacer para seguir pulsando esos símbolos cuando no haya energía eléctrica? ¿Cómo estar seguros de que esos registros no se borrarán por accidente o por atentado, como ya sabemos que pasó con varias cosas que no conviene (o no podemos) recordar? ¿Qué hacer para que esos pensamientos sigan vivos hasta llegar a la mente de otro sin la intervención de la policía global?
Néstor ya no podía parar de pensar. Y comenzó a diseñar esos pequeños martillos de metal que haría pegar contra un rollo de cinta entintada y que le permitirían dibujar sus pensamientos de forma imborrable mientras producían música.
(Publicado el 29/06/08 en EL SUBSUELO)
domingo, 22 de junio de 2008
ABC del Derrumbado
ABATIDO: Hasta para bañarse pedía que le tiren la toalla.
AIRE: Elemento gaseoso que, por falta de tiempo, quedó fuera de estudio por parte de Nicolás Maquiavelo (El Príncipe) para resolver la forma de expropiarlo.
ALGO: Mejor es Nada.
CALLE: Arteria que suele quedar obstruida con recuerdos de despedidas.
DEMAGOGIA: Forma de discurso que rechazamos cuando en sus frases no figuran ni nuestros nombres ni nuestra condición.
FANTASTICO: Adjetivo que una mayoría utiliza para señalar bienestar. Para otros, género literario al que pertenecen la mayoría de esas realidades.
FIRMEZA: Velocidad superior con la que a algunos les tiembla el pulso y que produce el efecto de mano quieta.
MANO: Parte del cuerpo que, leída a tiempo, puede advertirnos de lo que vale la pena tomar con ella. Luego las líneas se hacen borrosas, pero ya poseen una verdad hipnótica.
MONEDA: Unidad de medición de la Ilusión. Todo lo que el dinero puede comprar, es un engaño.
MONUMENTO: Histeria de la Historia con la que se representaba a una persona en piedra o hierro para ensalzarla y con el correr de los años, arrastrarla mediante una horda indignada. La aceleración de los tiempos modernos llevó a que ambas prácticas se lleven a cabo mientras la persona aún está viva.
OPERAR: Actividad que es mucho menos peligrosa ejercida por un cirujano que por un político.
PACIENCIA: Palabra que suena a horrible "paz de la conciencia".
PARQUE DE REGRESIONES: "Se anuncia la partida hacia la infancia por Hamacas Voladoras".
SABANAS: Primer telón que se descorre para empezar a actuar el día.
SILENCIO: Aleación con la que se sueldan los adioses definitivos. Lacre invisible y ardiente. Lluvia sin sonido.
TRAMPA: Palabra que siempre se pronuncia cuando ya estamos adentro de ella.
VISIONARIO: Individuo con poder de predecir el futuro luego de haber estudiado profundamente el pasado.
(Publicado en EL SUBSUELO el 22/06/08)
AIRE: Elemento gaseoso que, por falta de tiempo, quedó fuera de estudio por parte de Nicolás Maquiavelo (El Príncipe) para resolver la forma de expropiarlo.
ALGO: Mejor es Nada.
CALLE: Arteria que suele quedar obstruida con recuerdos de despedidas.
DEMAGOGIA: Forma de discurso que rechazamos cuando en sus frases no figuran ni nuestros nombres ni nuestra condición.
FANTASTICO: Adjetivo que una mayoría utiliza para señalar bienestar. Para otros, género literario al que pertenecen la mayoría de esas realidades.
FIRMEZA: Velocidad superior con la que a algunos les tiembla el pulso y que produce el efecto de mano quieta.
MANO: Parte del cuerpo que, leída a tiempo, puede advertirnos de lo que vale la pena tomar con ella. Luego las líneas se hacen borrosas, pero ya poseen una verdad hipnótica.
MONEDA: Unidad de medición de la Ilusión. Todo lo que el dinero puede comprar, es un engaño.
MONUMENTO: Histeria de la Historia con la que se representaba a una persona en piedra o hierro para ensalzarla y con el correr de los años, arrastrarla mediante una horda indignada. La aceleración de los tiempos modernos llevó a que ambas prácticas se lleven a cabo mientras la persona aún está viva.
OPERAR: Actividad que es mucho menos peligrosa ejercida por un cirujano que por un político.
PACIENCIA: Palabra que suena a horrible "paz de la conciencia".
PARQUE DE REGRESIONES: "Se anuncia la partida hacia la infancia por Hamacas Voladoras".
SABANAS: Primer telón que se descorre para empezar a actuar el día.
SILENCIO: Aleación con la que se sueldan los adioses definitivos. Lacre invisible y ardiente. Lluvia sin sonido.
TRAMPA: Palabra que siempre se pronuncia cuando ya estamos adentro de ella.
VISIONARIO: Individuo con poder de predecir el futuro luego de haber estudiado profundamente el pasado.
(Publicado en EL SUBSUELO el 22/06/08)
lunes, 16 de junio de 2008
Doctor, sigue esta fiebre
Un amigo vendedor de globos y una amiga saxofonista me presentaron al pintor Stephen Roberto Koek-Koek y, por añadidura, al poeta Jorge Escobar Uribe (Claudio de Alas). Los dos convivieron en la lejana década del diez en una casa de Banfield.
El pintor era inglés (el Museo Dámaso Arce guarda un original en su depósito) y el poeta terriblemente colombiano, como su doble apellido lo atestigua. Qué datos inútiles, sin embargo, son estos últimos. Vale más decir que se trató de una unión de almas como las que se repiten cada dos millones de años. Como si Artaud y van Gogh se hubiesen conocido y hubiesen vividos juntos por un tiempo. Ellos fueron van Gogh y Artaud de alguna manera.
Hay quienes prefieren catalogar a los artistas por el modo en que tratan a los únicos cuatro o cinco temas universales que realmente existen. El más importante de ellos quizás sea la muerte. Y las diferenciaciones vienen por el lado de quienes ven a la muerte "desde adentro" o quienes la ven "desde afuera". Claudio, como eligió llamarse el poeta, y el sonoro Koek-Koek, no sólo lo hacían desde adentro sino que además le dieron un tratamiento tan inusual como intenso: "Dadme el beso callado y no comprado (...) Señora, y a mi lado, estrechemos los músculos desnudos para dormir...". Así escribió el poeta diez minutos antes de "abrirse la frente de un tiro", como explica Juan José de Soiza Reilly en un registro de la época. Se trata del poema "Mientras anda la hora", que comienza con la línea: "Doctor, sigue esta fiebre" y en el que Claudio de Alas deja brotar su otro gran tema universal: el tiempo. Este colombiano tórrido que a los 32 años se despidió con un "Quiero dormir" en una carta a su hermano.
Soiza Reilly fue realmente un protector de Claudio y su obra (mi amigo vendedor de globos y mi amiga saxofonista me dejaron tener un libro de Paver Editora de 1978 que él recopiló póstumamente). Después vinieron los escombros sobre la literatura argentina que al ser despejados se llevaron con injusta desmemoria a almas tan valiosas como las de Jacobo Fijman, Rodolfo Wilckok y tantos otros.
Claudio, el poeta que quedó en el oscuro patio banfileño de su amigo Koek-Koek, le pide al fiel perro del pintor que lo acompañe en su última aventura y se lo carga en ese lengüetazo postrero de oscuridad.
Atrás quedan obras escritas como "Psalmos de Muerte y Pecado" y una gran cantidad de textos inéditos que el poeta confía a Soiza Reilly. Y También queda recorrer el otro camino el de Koek-Koek y su locura extraordinaria. Un paisaje visual por un tipo de expresión que sólo puede tener un parangón con la vitalidad corpórea de Goya.
Un Koek-Koek que también tuvo que buscar cuartos ensombrecidos para no caer en el encandilamiento de la oscuridad más reveladora. Fue hasta que quiso entender a la parca porque sí.
Y mientras tanto, doctor, sigue esta fiebre.
(Publicado en EL SUBSUELO el 15/6/08)
El pintor era inglés (el Museo Dámaso Arce guarda un original en su depósito) y el poeta terriblemente colombiano, como su doble apellido lo atestigua. Qué datos inútiles, sin embargo, son estos últimos. Vale más decir que se trató de una unión de almas como las que se repiten cada dos millones de años. Como si Artaud y van Gogh se hubiesen conocido y hubiesen vividos juntos por un tiempo. Ellos fueron van Gogh y Artaud de alguna manera.
Hay quienes prefieren catalogar a los artistas por el modo en que tratan a los únicos cuatro o cinco temas universales que realmente existen. El más importante de ellos quizás sea la muerte. Y las diferenciaciones vienen por el lado de quienes ven a la muerte "desde adentro" o quienes la ven "desde afuera". Claudio, como eligió llamarse el poeta, y el sonoro Koek-Koek, no sólo lo hacían desde adentro sino que además le dieron un tratamiento tan inusual como intenso: "Dadme el beso callado y no comprado (...) Señora, y a mi lado, estrechemos los músculos desnudos para dormir...". Así escribió el poeta diez minutos antes de "abrirse la frente de un tiro", como explica Juan José de Soiza Reilly en un registro de la época. Se trata del poema "Mientras anda la hora", que comienza con la línea: "Doctor, sigue esta fiebre" y en el que Claudio de Alas deja brotar su otro gran tema universal: el tiempo. Este colombiano tórrido que a los 32 años se despidió con un "Quiero dormir" en una carta a su hermano.
Soiza Reilly fue realmente un protector de Claudio y su obra (mi amigo vendedor de globos y mi amiga saxofonista me dejaron tener un libro de Paver Editora de 1978 que él recopiló póstumamente). Después vinieron los escombros sobre la literatura argentina que al ser despejados se llevaron con injusta desmemoria a almas tan valiosas como las de Jacobo Fijman, Rodolfo Wilckok y tantos otros.
Claudio, el poeta que quedó en el oscuro patio banfileño de su amigo Koek-Koek, le pide al fiel perro del pintor que lo acompañe en su última aventura y se lo carga en ese lengüetazo postrero de oscuridad.
Atrás quedan obras escritas como "Psalmos de Muerte y Pecado" y una gran cantidad de textos inéditos que el poeta confía a Soiza Reilly. Y También queda recorrer el otro camino el de Koek-Koek y su locura extraordinaria. Un paisaje visual por un tipo de expresión que sólo puede tener un parangón con la vitalidad corpórea de Goya.
Un Koek-Koek que también tuvo que buscar cuartos ensombrecidos para no caer en el encandilamiento de la oscuridad más reveladora. Fue hasta que quiso entender a la parca porque sí.
Y mientras tanto, doctor, sigue esta fiebre.
(Publicado en EL SUBSUELO el 15/6/08)
martes, 3 de junio de 2008
Territorios no dichos (Sobre un libro de Roberto Glorioso)
A veces no son los ríos los que nos llevan al mar, sino los poemas.
Ocurre que un libro nos llega por correo. Y en ese gesto vuelven a existir sin solución de fugacidad las palabras "libro" y "correo".
Un sobre le echa un gris amarronado al mundo. Damos bocanadas de ahogado con las manos para abrirlo.
El vertedero humano ha estado entristecido de fuego en los últimos años, por lo que todos los mensajes se hicieron de guerra.
Abrimos el libro y el papel nos corta los dedos. Es helado el viento de la indiferencia que abarca lo simbólico.
Los mensajes no se hicieron indescifrables, se hicieron innecesarios para una turba que nos oscurece encandilando.
A veces las bendiciones no son espirituales sino que se tocan, como Una tierra no prometida que nos llega en el Ultimo Reino. Tal el nombre del libro, tal el nombre de la editorial del autor azuleño Roberto Glorioso.
A veces las palabras ni se escriben ni se dicen: se exhalan. Así llega la primera arenga de aire:
Los cepos esperan animales
crecidos en perversión
de baldíos
y mármoles
Limpiamos un poco el silencio para seguir, como si hubiese guerra en el paraíso.
Qué desarmado queda todo lo externo. Un biombo de tres hojas: "Insinuación de lo sagrado", "Máscaras sin reverso" y "Mural y espejismos" nos han separado de lo obvio.
Se sabe que:
Qué desarmado queda todo lo externo. Un biombo de tres hojas: "Insinuación de lo sagrado", "Máscaras sin reverso" y "Mural y espejismos" nos han separado de lo obvio.
Se sabe que:
Aquí ocurre el mundo
Donde muere sin tregua
lo que amamos
Los incendios son territorio devastadores en las pupilas.
Antes del poema final, demoledor, se anuncia el alivio:
Antes del poema final, demoledor, se anuncia el alivio:
La arenosidad
de la noche
asalta su presa
sin tácticas
ni militancias
de la noche
asalta su presa
sin tácticas
ni militancias
Tierra no prometida. Ultimo Reino. Nadie quiere abandonar la trinchera, Roberto.
La estocada, nada menos que de Hugo Mujica, respira en la contratapa:
La estocada, nada menos que de Hugo Mujica, respira en la contratapa:
Así la cercanía de tus poemas, la distancia que no separa, así esa "Tierra No Prometida", no prometida pero pudorosamente anhelada, como si en ese anhelo nos la prometiésemos unos a otros, claro, con el pudor de la palabra: con la palabra poética. Esa, que entre todos, también en tus páginas, vamos narrando, nos atrevemos a nombrar, nombramos para habitar.
lunes, 26 de mayo de 2008
Pólvora sin puntería
Hay humedades de festejo
la claridad huye del poema
(alergia de pensamiento)
una estampida de destinos
arqueólogo varado
que sólo encuentra
aguja en los pajares
contar con toda la pólvora
y nada de puntería
todo se hace palíndromo
si (no) se sabe leer
Disimulado látigo
Una tarde de la infancia en la cocina entra en coma.
Hay que recordar antes de saltar de las sábanas.
El día es ácido sobre la nostalgia.
Futuro
Alguien encuentra una estrategia sin conocer bien el juego.
Sostiene soluciones como un ramillete de globos en la plaza.
Una mano en la oscuridad despierta la humedad donde se empezará a gestar la generación que pagará caro esa sonrisa.
Al final fue noviembre
Al final fue en noviembre
cuando no vimos pasar a los novios
Ninguna caravana globalizada nos deja bien
no nacimos para ninguna catástrofe
Al final fue noviembre
y tu mano aferrada a mi nervio.
(Publicado el 25/5/08 en EL SUBSUELO)
la claridad huye del poema
(alergia de pensamiento)
una estampida de destinos
arqueólogo varado
que sólo encuentra
aguja en los pajares
contar con toda la pólvora
y nada de puntería
todo se hace palíndromo
si (no) se sabe leer
Disimulado látigo
Una tarde de la infancia en la cocina entra en coma.
Hay que recordar antes de saltar de las sábanas.
El día es ácido sobre la nostalgia.
Futuro
Alguien encuentra una estrategia sin conocer bien el juego.
Sostiene soluciones como un ramillete de globos en la plaza.
Una mano en la oscuridad despierta la humedad donde se empezará a gestar la generación que pagará caro esa sonrisa.
Al final fue noviembre
Al final fue en noviembre
cuando no vimos pasar a los novios
Ninguna caravana globalizada nos deja bien
no nacimos para ninguna catástrofe
Al final fue noviembre
y tu mano aferrada a mi nervio.
(Publicado el 25/5/08 en EL SUBSUELO)
lunes, 19 de mayo de 2008
ABC del Derrumbado
Angustiarse: Ser.
Bohemio: Estar a la orden de la noche.
Código: Todos los códigos son mafiosos.
Cáustico: Persona que toma precauciones con humor.
Director de orquesta: Rabdomante fracasado que hace caer la gota gorda para, de vez en cuanto, encontrar música.
Emoción: Sensación que queda entrampada entre el cerebro y el corazón.
Ensayo y Error: Teoría que fracasa al considerar la posibilidad del ensayo.
Escuela secundaria: Según el cine norteamericano, lugar donde los sicóticos se forman para matar a sus ex compañeros.
Habilidad: Todo se rompe en mis manos, menos las historias.
Hipoteca: Toma legal de rehenes con régimen domiciliario.
Ingobernable: Sin tasación.
Moralista: Individuo al que le gusta ser llamado "un libro abierto" al tiempo que se encarga de cerrar los libros de los demás.
Ojo: Organo que sirve para envidiar. Fig.: órgano de la división.
Opíparo: Persona que molesta por su opulencia, pero más por la cacofonía.
Optimo: Estado alucinatorio.
Oráculo: Lugar donde por fin escuchamos la respuesta que queríamos oír. Amplificador de caprichos.
Rabdomante: Director de orquesta fracasado que busca conciertos de agua.
Sentir: Mentir con la piel.
Solapa: Parte del ser humano que sirve para sacudirlo.
Solitario: Emprendedor.
Trabajar: Actividad que permite al individuo descansar del consumo.
(Publicado en EL SUBSUELO el 18/5/08)
Bohemio: Estar a la orden de la noche.
Código: Todos los códigos son mafiosos.
Cáustico: Persona que toma precauciones con humor.
Director de orquesta: Rabdomante fracasado que hace caer la gota gorda para, de vez en cuanto, encontrar música.
Emoción: Sensación que queda entrampada entre el cerebro y el corazón.
Ensayo y Error: Teoría que fracasa al considerar la posibilidad del ensayo.
Escuela secundaria: Según el cine norteamericano, lugar donde los sicóticos se forman para matar a sus ex compañeros.
Habilidad: Todo se rompe en mis manos, menos las historias.
Hipoteca: Toma legal de rehenes con régimen domiciliario.
Ingobernable: Sin tasación.
Moralista: Individuo al que le gusta ser llamado "un libro abierto" al tiempo que se encarga de cerrar los libros de los demás.
Ojo: Organo que sirve para envidiar. Fig.: órgano de la división.
Opíparo: Persona que molesta por su opulencia, pero más por la cacofonía.
Optimo: Estado alucinatorio.
Oráculo: Lugar donde por fin escuchamos la respuesta que queríamos oír. Amplificador de caprichos.
Rabdomante: Director de orquesta fracasado que busca conciertos de agua.
Sentir: Mentir con la piel.
Solapa: Parte del ser humano que sirve para sacudirlo.
Solitario: Emprendedor.
Trabajar: Actividad que permite al individuo descansar del consumo.
(Publicado en EL SUBSUELO el 18/5/08)
domingo, 27 de abril de 2008
El Diablo frente al espejo
Amanece en el averno. Los descarriados, por única vez en el día, forman fila.
Es otoño.
El titán rojo sacude, con sus cuernos de azufre, la pereza de un alba mortecina.
Es otoño y hace frío.
Los indisciplinados acomodan sus agendas de crímenes, sin saber que sus procederes se ajustan a la eterna rigurosidad, que en cierta forma es su disciplina.
Es otoño, hace frío, llegan muertos.
Satán se queda solo por un momento en su morada.
Salvo sus cuernos de azufre, ningún otro símbolo se refleja en su alma.
Es otoño, hace frío, llegan muertos, los cielos cambian.
Belcebú sigue ahí, de pie. Cerca hay un espejo. Todavía no se ha mirado.
Es otoño, hace frío, llegan muertos, los cielos cambian, los dientes rechinan.
La decisión está tomada. El Diablo extiende hacia un costado –sin mirar- su brazo izquierdo. Un destello recorre el recinto, un pensamiento: -"¿Puede llegar a cansarme la muerte eterna?"
Con la mano descorre las telarañas que llevan casi tres milenios cubriendo el cristal. Gira. Se mira.
Dios en el espejo.
(Publicado en EL SUBSUELO el 27/3/08)
Es otoño.
El titán rojo sacude, con sus cuernos de azufre, la pereza de un alba mortecina.
Es otoño y hace frío.
Los indisciplinados acomodan sus agendas de crímenes, sin saber que sus procederes se ajustan a la eterna rigurosidad, que en cierta forma es su disciplina.
Es otoño, hace frío, llegan muertos.
Satán se queda solo por un momento en su morada.
Salvo sus cuernos de azufre, ningún otro símbolo se refleja en su alma.
Es otoño, hace frío, llegan muertos, los cielos cambian.
Belcebú sigue ahí, de pie. Cerca hay un espejo. Todavía no se ha mirado.
Es otoño, hace frío, llegan muertos, los cielos cambian, los dientes rechinan.
La decisión está tomada. El Diablo extiende hacia un costado –sin mirar- su brazo izquierdo. Un destello recorre el recinto, un pensamiento: -"¿Puede llegar a cansarme la muerte eterna?"
Con la mano descorre las telarañas que llevan casi tres milenios cubriendo el cristal. Gira. Se mira.
Dios en el espejo.
(Publicado en EL SUBSUELO el 27/3/08)
domingo, 13 de abril de 2008
Fronteras
El que cierra los ojos se convierte en morada de todo el universo. Olga Orozco.
Señales para mudar de tristezas
cada parpadeo hundido en el tiempo
desafora tu colección inútil
se pudren uno a uno tus recuerdos
Te cambian el hilo con el que hilvanan
a marionetas que simulan un destino
fraguan -asombrosamente- los escombros que
temblaban bajo tus pies
Nadie lleva sin traer
hay un vislumbre en pleno amanecer
fuego sobre fuego
se monta la ceremonia que te inicia
y despide a la vez
Consagrado a la nada, volteás para
controlar a la caravana invisible
alguien te ayuda desde estas palabras
cuando flaqueás en el desierto
***
Lo percibís en alucinaciones
pero es inmutable el traspaso:
una vez allá:
¿se constata una belleza en ruinas?
¿cuántos salmos te libran del laberinto?
¿cómo nacen los conjuros?
¿crece pasto en los bordes del umbral?
Convertido en salvaje en lo salvaje
el aullido pasa inadvertido
un nuevo aleteo de párpados
dilata las pupilas
para que vuelvas al vértigo de lo inmóvil
(Publicado en EL SUBSUELO el 13/4/08)
Señales para mudar de tristezas
cada parpadeo hundido en el tiempo
desafora tu colección inútil
se pudren uno a uno tus recuerdos
Te cambian el hilo con el que hilvanan
a marionetas que simulan un destino
fraguan -asombrosamente- los escombros que
temblaban bajo tus pies
Nadie lleva sin traer
hay un vislumbre en pleno amanecer
fuego sobre fuego
se monta la ceremonia que te inicia
y despide a la vez
Consagrado a la nada, volteás para
controlar a la caravana invisible
alguien te ayuda desde estas palabras
cuando flaqueás en el desierto
***
Lo percibís en alucinaciones
pero es inmutable el traspaso:
una vez allá:
¿se constata una belleza en ruinas?
¿cuántos salmos te libran del laberinto?
¿cómo nacen los conjuros?
¿crece pasto en los bordes del umbral?
Convertido en salvaje en lo salvaje
el aullido pasa inadvertido
un nuevo aleteo de párpados
dilata las pupilas
para que vuelvas al vértigo de lo inmóvil
(Publicado en EL SUBSUELO el 13/4/08)
lunes, 7 de abril de 2008
ABC del Derrumbado
Anochecido: Barbarismo poético.
Boca: Filtro del corazón que suele apolillarse con los años.
Camino: Fin último, aún más allá de la meta.
Discreción: Empeñar un secreto con unos intereses que no tienen nada de discretos.
Disuasión: Poder adquisitivo.
Dramaliturgista: Poderoso orador que se aprovecha de los rebaños sedientos de demagogia.
Emblema: Encañonar, apuntar.
Entusiasmo: Desinformación.
Fervor: Sentimiento en decadencia por la asucencia de personalidades que lo merecerían.
Fúnebre: Sin maquillaje.
Indecisión: Claridad que como don también trae el consuelo de la intermitencia.
Longevidad: Beneficio al que todos quieren acceder sin sus efectos secundarios.
Opinión: Perfección del escudo.
Pasado: Patíbulo en el que nosotros tenemos los atributos del verdugo.
Razonamiento: Secreción tóxica.
Tolerancia: Impuesto que un gobierno puede decretar por necesidad y urgencia.
Virtuosismo: Categoría que otorga el espejo y no el público.
Boca: Filtro del corazón que suele apolillarse con los años.
Camino: Fin último, aún más allá de la meta.
Discreción: Empeñar un secreto con unos intereses que no tienen nada de discretos.
Disuasión: Poder adquisitivo.
Dramaliturgista: Poderoso orador que se aprovecha de los rebaños sedientos de demagogia.
Emblema: Encañonar, apuntar.
Entusiasmo: Desinformación.
Fervor: Sentimiento en decadencia por la asucencia de personalidades que lo merecerían.
Fúnebre: Sin maquillaje.
Indecisión: Claridad que como don también trae el consuelo de la intermitencia.
Longevidad: Beneficio al que todos quieren acceder sin sus efectos secundarios.
Opinión: Perfección del escudo.
Pasado: Patíbulo en el que nosotros tenemos los atributos del verdugo.
Razonamiento: Secreción tóxica.
Tolerancia: Impuesto que un gobierno puede decretar por necesidad y urgencia.
Virtuosismo: Categoría que otorga el espejo y no el público.
viernes, 4 de abril de 2008
A través de los relojes de la tarde
Borges hace girar un reloj de arena sobre un peñasco en Sierras Bayas y comienza el juego. El lugar, evidentemente, se transforma en La Mancha.
Lo primero que tenemos que sortear es a un grupo furioso de neologismos que se nos quieren adherir en la cara.
Luego, la culpa al atarnos la capa de la irrealidad, como si lo que quedara del otro lado de la puerta fuese una realidad que mereciera respeto. Como si un compromiso fuese mayor por sostener el absurdo que impone una mayoría ciega.
Crujen aspas de madera. Pesadas. Son verdaderos relojes de la tarde.
Como en un cuadro de Picasso, ahora la medición del tiempo atraviesa una etapa cubista. Los compases (minutos, segundos) se montan y se desmontan en enormes bloques cuadrados. Y no sabemos cuánto falta para un juego que no entendemos. (Como si el que dejamos allá abajo fuera más creíble).
Ciertamente debería haber cerca del lugar un conejo con sombrero, para que nos indique atajos. Es evidente que Borges ha confeccionado el juego junto con Carroll, tan amantes los dos de las matemáticas. Pero la magia no está en transformarse en Alicia o en descubrir una gruta más panóptica que El Aleph.
Cabalgamos sin ladridos. Ahora es el silencio y sus espirales lo que se transforma en este cuadro móvil. ¿Es el aire el que se ha quedado ciego?
Mirando a trasluz, como quien busca el efecto del arco iris, podemos observar que se trata de una pared invisible que nos protege de una horda carnívora de lugares comunes.
Igual que una difunta Correa, vemos del otro lado al asombro amamantar al lenguaje, famélico.
Un pequeño garito de palabras que guarda sus últimas provisiones. Nos acercamos como a un polvorín olvidado. Adentro de él todavía hay temperatura. Pero lo vemos siempre desde el otro lado del cristal.
El juego comienza a tener una multiplicación sensorial. Como si de pronto pudiésemos elegir varias posibilidades paralelas para sentir.
Borges es una figura multiplicada en la lomada. Rompiendo la gravedad, esa figura rodea la circunferencia de la montaña, lo que ofrece a un Borges parado, inclinado, de costado, invertido. Por lo tanto el reloj de arena marca simultáneamente un comienzo, un entretiempo, un final.
Es la última broma en forma de reglamento.
No hay tiempo para buscar lo que no sabemos y a la vez no podemos dejar de buscar.
Cuando vuelvo la cabeza hacia la pared de vidrio, veo que alguien que es yo está del otro lado.
No sé cuál de los dos sigue con este juego.
(Publicado en EL SUBSUELO el 30/3/08)
Lo primero que tenemos que sortear es a un grupo furioso de neologismos que se nos quieren adherir en la cara.
Luego, la culpa al atarnos la capa de la irrealidad, como si lo que quedara del otro lado de la puerta fuese una realidad que mereciera respeto. Como si un compromiso fuese mayor por sostener el absurdo que impone una mayoría ciega.
Crujen aspas de madera. Pesadas. Son verdaderos relojes de la tarde.
Como en un cuadro de Picasso, ahora la medición del tiempo atraviesa una etapa cubista. Los compases (minutos, segundos) se montan y se desmontan en enormes bloques cuadrados. Y no sabemos cuánto falta para un juego que no entendemos. (Como si el que dejamos allá abajo fuera más creíble).
Ciertamente debería haber cerca del lugar un conejo con sombrero, para que nos indique atajos. Es evidente que Borges ha confeccionado el juego junto con Carroll, tan amantes los dos de las matemáticas. Pero la magia no está en transformarse en Alicia o en descubrir una gruta más panóptica que El Aleph.
Cabalgamos sin ladridos. Ahora es el silencio y sus espirales lo que se transforma en este cuadro móvil. ¿Es el aire el que se ha quedado ciego?
Mirando a trasluz, como quien busca el efecto del arco iris, podemos observar que se trata de una pared invisible que nos protege de una horda carnívora de lugares comunes.
Igual que una difunta Correa, vemos del otro lado al asombro amamantar al lenguaje, famélico.
Un pequeño garito de palabras que guarda sus últimas provisiones. Nos acercamos como a un polvorín olvidado. Adentro de él todavía hay temperatura. Pero lo vemos siempre desde el otro lado del cristal.
El juego comienza a tener una multiplicación sensorial. Como si de pronto pudiésemos elegir varias posibilidades paralelas para sentir.
Borges es una figura multiplicada en la lomada. Rompiendo la gravedad, esa figura rodea la circunferencia de la montaña, lo que ofrece a un Borges parado, inclinado, de costado, invertido. Por lo tanto el reloj de arena marca simultáneamente un comienzo, un entretiempo, un final.
Es la última broma en forma de reglamento.
No hay tiempo para buscar lo que no sabemos y a la vez no podemos dejar de buscar.
Cuando vuelvo la cabeza hacia la pared de vidrio, veo que alguien que es yo está del otro lado.
No sé cuál de los dos sigue con este juego.
(Publicado en EL SUBSUELO el 30/3/08)
domingo, 23 de marzo de 2008
Siete haikus de ausencia
Desnudo grito
es la noche adentro
de tu aullido
....
El silencio es
la voz en que resuena
tu ya no estar
....
A plena luna
la muerte duda de su
propia mortaja
....
La brasa no es
ceniza mientras cree que
es el futuro
....
Tengo la llave
de una puerta a la que
nadie llamará
....
Por este río no
pasarán las tardes que
jamás me diste
....
Tablero vacío
de un juego que nunca
aprenderemos
Canción
La tarde de sábado ofrece una tregua
voy mente adentro
me debía esta visita.
Corredores olvidados
o que recién existen ahora,
en el recuerdo de nunca haber estado.
Hay infinito en esas sensaciones
que creíamos desactivadas para siempre
un loco murmurador
por túneles cerebrales
heridas que se quedaron sin piel
saliva humedeciendo senderos
que nunca estuvieron en los planes
Es sábado a la tarde haya afuera
pero no voy a volver
no esta vez
tengo preparado un reemplazo
cuando me saludes esta noche
el abrazo te dirá que me he perdido para siempre.
(Publicado en EL SUBUSELO el 23/3/08)
es la noche adentro
de tu aullido
....
El silencio es
la voz en que resuena
tu ya no estar
....
A plena luna
la muerte duda de su
propia mortaja
....
La brasa no es
ceniza mientras cree que
es el futuro
....
Tengo la llave
de una puerta a la que
nadie llamará
....
Por este río no
pasarán las tardes que
jamás me diste
....
Tablero vacío
de un juego que nunca
aprenderemos
Canción
La tarde de sábado ofrece una tregua
voy mente adentro
me debía esta visita.
Corredores olvidados
o que recién existen ahora,
en el recuerdo de nunca haber estado.
Hay infinito en esas sensaciones
que creíamos desactivadas para siempre
un loco murmurador
por túneles cerebrales
heridas que se quedaron sin piel
saliva humedeciendo senderos
que nunca estuvieron en los planes
Es sábado a la tarde haya afuera
pero no voy a volver
no esta vez
tengo preparado un reemplazo
cuando me saludes esta noche
el abrazo te dirá que me he perdido para siempre.
(Publicado en EL SUBUSELO el 23/3/08)
domingo, 16 de marzo de 2008
Yo amo la pared

La "milenaria" tradición de la televisión japonesa ha invadido las pantallas de los hogares argentinos para mostrar un juego que consiste en atravesar un muro. Pared que se mueve hacia el participante y que viene insinuando la silueta con la cual pasar al otro lado. Hermosa metáfora de lo que sería una "dificultad con instrucciones". Para completar la parodia, se provee al intrépido participante de un caso.
A veces, habría que leer también con casco, para que no se nos escapen los conceptos. Porque traté un poco en recuperar estos fragmentos de Memorias del Subsuelo, de Fedor Dostoievski:
"Usted no puede protestar: dos y dos son cuatro. A la Naturaleza no le preocupan las pretensiones de usted; no le preocupan sus deseos; no le importa que sus leyes no le convengan a usted. Está obligado a aceptar (...) el muro es el muro".
Eso es lo que le dice el supuesto lector (nosotros) al personaje. Y él responde:
"Evidentemente, no podré romper ese muro con la cabeza, ya que mis fuerzas no bastan para ello; pero me niego a humillarme ante ese obstáculo por la única razón de que sea un muro de piedra y yo no tenga fuerzas para salvarlo".
Agrega:
"¡Como si ese muro pudiera procurarme alguna paz! ¡Como si uno pudiera reconciliarse con lo imposible por la sola razón de que se funda sobre el dos y dos son cuatro! ¡Es el mayor absurdo que puede concebirse!"
Por favor, permitan un párrafo más:
"Cuánto más penoso es comprenderlo todo, tener conciencia de todas las posibilidades, de todos los muros de piedra, y no humillarnos ante ninguna de esas posibilidades, ante ninguna de esas murallas si ello nos repugna; cuánto más penoso es llegar, siguiendo las deducciones lógicas más ineludibles, a la posición más desesperante (...) sin dejar de pensar que ni siquiera podemos rebelarnos contra nadie, porque, en suma no tenemos enfrente a nadie".
Bien. ¿Se dan cuenta del aporte de la televisión milenaria de Japón? Hay algo más penoso aún para agregar a la lista demoledora de Dostoievski: mientras atravesamos la pared, advertimos que era de tergopol.
Por eso yo amo mi pared y la distancia que conservamos.
A veces, habría que leer también con casco, para que no se nos escapen los conceptos. Porque traté un poco en recuperar estos fragmentos de Memorias del Subsuelo, de Fedor Dostoievski:
"Usted no puede protestar: dos y dos son cuatro. A la Naturaleza no le preocupan las pretensiones de usted; no le preocupan sus deseos; no le importa que sus leyes no le convengan a usted. Está obligado a aceptar (...) el muro es el muro".
Eso es lo que le dice el supuesto lector (nosotros) al personaje. Y él responde:
"Evidentemente, no podré romper ese muro con la cabeza, ya que mis fuerzas no bastan para ello; pero me niego a humillarme ante ese obstáculo por la única razón de que sea un muro de piedra y yo no tenga fuerzas para salvarlo".
Agrega:
"¡Como si ese muro pudiera procurarme alguna paz! ¡Como si uno pudiera reconciliarse con lo imposible por la sola razón de que se funda sobre el dos y dos son cuatro! ¡Es el mayor absurdo que puede concebirse!"
Por favor, permitan un párrafo más:
"Cuánto más penoso es comprenderlo todo, tener conciencia de todas las posibilidades, de todos los muros de piedra, y no humillarnos ante ninguna de esas posibilidades, ante ninguna de esas murallas si ello nos repugna; cuánto más penoso es llegar, siguiendo las deducciones lógicas más ineludibles, a la posición más desesperante (...) sin dejar de pensar que ni siquiera podemos rebelarnos contra nadie, porque, en suma no tenemos enfrente a nadie".
Bien. ¿Se dan cuenta del aporte de la televisión milenaria de Japón? Hay algo más penoso aún para agregar a la lista demoledora de Dostoievski: mientras atravesamos la pared, advertimos que era de tergopol.
Por eso yo amo mi pared y la distancia que conservamos.
(Publicado en EL SUBSUELO, el 16/3/08)
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