jueves, 6 de enero de 2011

Haikus por celular


Guillermo Del Zotto

gdelzotto@elpopular.com.ar

La mezcla de la lengua china con la cultura japonesa que ocurrió en el siglo VIII, ¿pudo haber previsto un género poético que vendría como anillo al dedo para el desaforado uso de la telefonía celular en el siglo XXI? Nos estamos refiriendo al haiku, una forma tradicional que ha pasado por varias etapas de popularidad y que hoy, sobre todo en Occidente, está teniendo una nueva revitalización.

Su composición es de sólo tres versos que se construyen con cinco, siete y cinco sílabas. Más allá de la construcción técnica, lo que se logra es una brevísima forma que puede ser enviada por celular casi con la misma velocidad y síntesis que un mensaje habitual. La diferencia es que emisor o receptor o ambos a la vez pueden soñar a partir de esas palabras.

Alberto Laiseca ha señalado alguna vez el exceso de palabras que utilizamos en esta parte del hemisferio en contrapunto con los orientales. Pero lo ha hecho pensando más que nada en lo conceptual. Así las cosas, el haiku nació para sintetizar estéticamente la filosofía zen. Es decir, inspirado en la naturaleza, la contemplación y sobre todo las sensaciones provocadas por las estaciones del año. Con una contextura austera, sutil, profundamente sencilla.

Cuando esta atractiva forma literaria fue capturada por Occidente, obviamente se intelectualizó. Y esa cáscara de nuez que era su forma comenzó a tener contenidos más entreverados. En cierta forma esto degenera por un lado, pero por el otro abre un desafío muy interesante: ¿cómo lograr con tan pocas palabras generar un concepto o sensación perdurables? Sílabas más, sílabas menos, los grandes cultores de este desafío en nuestra lengua fueron Octavio Paz, Jorge Luis Borges y Mario Benedetti.

El objetivo telegramático deja sin embargo a toda luces una aplicación de la brevedad verdaderamente efectiva. Así como otras formas breves de literatura o de poesía, el haiku es un verdadero niño prematuro mimado. Al que se vuelve de vez en vez, por su eficacia, belleza y justeza.

Dice Carlos Fleitas de la contribución al haiku por parte de Octavio Paz: "el haiku es no sólo una forma literaria, es un modo de vivir plenamente la riqueza y variedad del mundo. No sería justo tampoco, eludir la fidelidad de la memoria de Octavio Paz: la crónica de los poetas hispanoamericanos que bajo la influencia del haiku crearon magnificas poesías. Desfilan así Tablada, Rebolledo, Carrera Andrade y ni más ni menos que Machado, Juan Ramón Jiménez y García Lorca. De este modo debemos al escritor mexicano no sólo una contribución a la comprensión del haiku en su aspecto poético, sino también crítico-histórico".

El uso posterior de un agregado a este método, llamado tanka y con más de mil años de antigüedad, tiene su explicación. Se trata del mismo sistema que el haiku sólo que a los tres primeros versos se le agregan dos más de siete sílabas cada uno. Esta forma sencilla y breve de poesía tenía un objetivo concreto: era una síntesis matutina de lo ocurrido entre amantes la noche anterior. Se enviaba en secreto con un mensajero que, volviendo al origen de la nota, podríamos denominar el primer uso del celular humano.

Borges, que también construyó tankas (algunos de los cuales terminaron en la voz de Pedro Aznar), tuvo con los haikus una relación que no pudo despegar de su pasión por las matemáticas. De ahí surgen sus "Diecisiete haikus", un poema que se torna laberinto en sí mismo guardando la forma de cinco, siete, cinco para los versos y también para la cantidad de haikus que lo componen.

Se pueden leer allí construcciones reconocibles como: "Desde aquel día/ no he movido las piezas/ en el tablero". Y románticas como "La luna nueva./ Ella también la mira /desde otra puerta".

Y también una semilla (o síntesis posterior) del texto "Las uñas", que publicara en "El hacedor". El haiku dice así: "El hombre ha muerto./ La barba no lo sabe./ Crecen las uñas".

miércoles, 22 de diciembre de 2010

La risa, recurso infalible





Guillermo Del Zotto
gdelzotto@elpopular.com.ar
Thomas Mann aseguraba que la obra de Dostoievski era de una “comicidad maravillosa”, porque creía que “entre otras cosas, este crucificado fue un gran humorista”. También es usual que cuando uno entra en el ritmo de Borges, sobrevenga una carcajada solitaria en medio de un cuento. O una sonrisa de costado se mantenga durante una de sus breves prosas poéticas.
Claro que a estos dos autores en ninguna colección se los promociona como los grandes del buen humor literario ni aparecen en los anaqueles junto a Fontanarrosa, Woody Allen, Leo Maslíah o Copi. Y hay que aclarar algo a favor de éstos últimos: decir “voy a hacer reír” y luego lograrlo es uno de los atributos artísticos más difíciles de obtener. ¿Cómo no lo va a ser en el terreno literario?, el peor de los escenarios para que intelecto y emoción se pongan de acuerdo y la pasen bien.
Otra aclaración: estamos hablando de escritores “serios”, en todos los casos. Y quizás la única diferencia de calidad que pueda haber entre el Borges cuentista y el Fontanarrosa cuentista, sea el lector ideal que le haya tocado. Por otro lado, la risa tiene al igual que la muerte, representantes patéticos de a mil por segundo. Lo que no quiere decir que tengan gracia, palabra ésta última de un contenido espiritual que no muchos consideran a la hora de hacerse, paradójicamente, los graciosos.
Mex Urtizberea condujo un programa por Canal a que se llamó “La historia de la risa”. Un excelente documental contemporáneo que de alguna manera le devolvió el prestigio a esa forma de hacer arte o literatura. Escribir como Borges siendo Borges, valga el delirio, es relativamente más fácil que hacerlo como Fontanarrosa. Ya en sus “Palabras iniciales”, el Negro deliraba sobre literatura “seria” y literatura efectiva. Y entiéndase efectiva en el sentido estricto, no de ventas. Chejov, un precursor del humor literario que inició su carrera con el seudónimo cómico de Chejonte, ya lo anunciaba en sus máximas: “es más fácil escribir de Sócrates que de una señorita o de una cocinera”.
Al prejuicio razonable del lector sobre este tipo de literatura, hay que agregarle el despiadado e impotente prejuicio de los críticos. Y cuando al humor se suma el fútbol, por ejemplo, el barrilete a remontar se torna verdaderamente pesado.
No es una novedad descubrir que uno se ríe frente a los espejos. Entonces, al igual que el poema, el texto que nos intente sacar la risa deberá tener una contextura física en la que nos podamos reconocer. Y de un modo tan profundo que pueda hacer reaccionar la cantidad de músculos necesarios para la expresión más cara en estos tiempos.
La risa idiota hoy compite en la radio y la televisión con el pronóstico del tiempo. Es más, ya no se trata del pronóstico solamente. Hay un show del tiempo en cada programa noticioso. Y en algunos es lo único que hay. Debe ser terriblemente trabajoso realizar guiones para esa gente que arma una serie de comentarios y análisis a partir de una base tan efímera e insostenible. Es, literalmente, hablar del aire.
El detalle y la síntesis serían la base para lograr estos estados. En resumidas cuentas, no muy lejos a los elementos que constituyen una historia bien contada. La risa sería ese certificado bien directo y sonoro de que la cosa funcionó bien. Y a cualquier contador de historias eso es lo único que le importa. La expresión “mirá qué caro te salió el chiste” encaja en esta aprobación. Chiste, en el sentido de redondez y efectividad; caro en el sentido de perdurabilidad.
Por supuesto que, al igual que una novela exitosa, para la risa literaria no hay recetas. Por lo menos garantizadas. En ese sentido a Leo Maslíah se le ocurrió el poema “Encargue”, que no sabemos si es para utilizar los ingredientes en algún preparado misterioso o simplemente para una enumeración práctica. De todas formas sirve para despedirse:
“Nene te dejo acá arriba de la mesa la plata para que vayas a la Feria del Libro y por favor me traigas:
Medio kilo de Cortázar/Un Stendhal de ropa/cien gramos de Baudelaire (del barato, alguna edición de bolsillo)/Algunos de Marcela Serrano que veas (preguntá si es fresco)/Dos Bucay (pero que no sean orientales, buscá de cocción rápida), Una Pizarnik (si no encontrás igual traé una prepizarnik y comprá la salsa aparte)/Una docena de revelaciones de James Redfield/Seis anillos de poder (si no hay, de espinaca)/Una inteligencia emocional (o cualquiera otra que encuentres, siempre que no involucre a la razón)/Un sachet de Saramago/Un atado de Kundera/Tres códigos de Douglas Vinci/Y Sabel Allende”.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Antonio Gamoneda, las palabras sin el tiempo


Guillermo Del Zotto
gdelzotto@elpopular.com.ar

“En la vida práctica el tiempo es una riqueza de la que somos avaros; en la literatura es una riqueza de la que se dispone con comodidad y desprendimiento”. El concepto es de Italo Calvino en sus memorables “Seis propuestas para el próximo milenio”. Ningún tesoro más preciado que ése cuando leemos: dominar el tiempo. O, mejor, que lo que leemos logre detenerlo, elastizarlo, quitarle todos los componente de tiranía. Claro que no es fácil conseguir autores con semejante poder. El poeta español Antonio Gamoneda es sin dudas uno de ellos.
Gracias a colegas como Jorge Boccanera, tenemos cerca las marcas poéticas de Gamoneda, quien recientemente ha declarado que ve en América Latina el futuro de la poesía. La antología “Lengua y herida”, publicada a través de Colihue, es una aproximación a una obra tan vasta como la propia leyenda del tiempo. Porque esa es la ilusión cuando los versos nos ganan.
Nacido y criado en un barrio de obreros y ferroviarios, el poeta ha llegado a los altos vientos que acariciaran al pastor de Orihuela, Miguel Hernández. Y es de esa rara especie en la que los premios resonantes no han ensombrecido ni iluminado falsamente. Es dueño del Premio Sofía y del Cervantes. Pero son distinciones que se parecen más a un inclinarse de rodillas frente a la evidencia que a otra cosa.
El lenguaje, clara arma imbatible en su poesía, es el que pone la diferencia. Ni bien se posan los ojos en sus primeras palabras descubiertas. A partir de allí surge un pentagrama novedoso. No cómo una música rara, sino como algo que fuera una nueva música:
“Ha venido tu lengua, está en mi boca
como una fruta en la melancolía”.
Gamoneda es de esos poetas que hacen de la poesía la gran pregunta. La eterna pregunta que se va haciendo poesía cuando se hace. En el sentido en que Girri entendió la “intrapoesía”.
Así, con el timón de la velocidad del tiempo y un lenguaje líquido, el poeta imprime otra característica que es esa especie de “no edad”. Pero lo hace desde un lugar extraño: en lugar de convertirse en un niño eterno, se transforma en un viejo más allá de la decrepitud. Todas las miradas irónicas sobre el paso del tiempo están disparadas desde la dulzura de alguien que tiene esperanza al final, no al comienzo.
“Soy el que comienza a no existir
Y el que solloza todavía
Es horrible ser dos inútilmente”.
¿Por qué esperanza aquí? Porque es justamente en esa lucidez de la dualidad cuando se puede decir que el lenguaje y el ritmo marcan una realidad que hace sospechosa a todas las demás cosas que forman el cotillón del vivir.
“Así es la vejez: claridad sin pensamiento”.
Fue antifranquista de fuste, tuvo períodos de silencios de hasta siete años y antes de comenzar a pisar vestido de poesía las calles, estuvo 24 años con el traje de bancario.
Su poesía ha provocado más estudios y monografías casi que su propia obra. Pero siempre lo recomendable es entrar a su palabra cruda. Por cualquiera de sus puertas de todas las épocas: “La tierra y los labios”, “Sublevación inmóvil”, “Blues castellano”, “Descripción de la mentira”, “Libro del frío”, “Libro de los venenos”, “Arden las pérdidas”.
Gamoneda nos hace sentir en serio, pero con placer. Nos ofrece ese desgarro oxidado que siempre tratamos de esconder para saborear con nostálgico silencio de abandonado. Nos descubre en la más propia de las melancolías y nos hace un guiño de supervivencia. No para que nos alegremos banalmente, sino para que cerremos los ojos con más convicción.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Microrrelatos y canto en el Mapda



El sábado 6 de noviembres, desde las 20, se realizará en el Museo “Dámaso Arce” una lectura de microrrelatos y en la ocasión se presentará el libro “El espectador inmortal”, de Guillermo Del Zotto con ilustraciones de Daniel Fitte. Participará además el coro de la Facultad de Ingeniería que dirige Juan Loza.
“El espectador inmortal” fue presentado en la última edición de Libros en Olavarría. En esa oportunidad el poeta de Azul Roberto Glorioso expresó de la obra que “mi salvedad hace en estas microficciones un detalle para que a esta hora del mundo, crucial y bombardeada, un riguroso tratamiento del idioma accione los goznes del futuro y nos disponga en el muelle donde las naves de rescate propician para nuestra costa la carnadura del viaje. Atrevernos a partir del punto final de Del Zotto, a encarnar nuestra ficción como desafío contemporáneo”.
La periodista Silvana Melo, por su parte, apuntó que “en un par de líneas Guillermo del Zotto puede enunciar los interrogantes medulares de la esencia de la vida. Sin el soberbio intento de responderlos. Ese par de líneas inquietantes son una perfecta resultante literaria. (…) Entonces queda lo esencial. Lo brevísimo. Donde puede decírselo todo sin arborizar, sin imágenes alambicadas, sin adjetivaciones que finalmente se secan y se caen, como las ramas enviciadas de las plantas que no tienen vida propia”. Y añade: “cada dibujo de Fitte preanuncia los textos. Y cada texto llevará al lector atrás, porque el dibujo le reaparece como presagio”.
El Coro Universitario de Olavarría que actuará en la presentación, es dirigido actualmente por Juan Manuel Loza desde el 2003, ha tenido directores como Arturo De Felice y Eduardo Correa reafirmando a la Universidad como propulsor cultural. El coro ya ha actuado en diferentes encuentros corales, en escuelas olavarrienses, en la Universidad y también ha cantado en distintas ciudades como Paraná, Tandil, Colonia Hinojo, Coronel Suárez, Sierras Bayas y Laprida, promoviendo de esta forma e ldesarrollo cultural tanto de la Universidad como de la comunidad en general.
En esta oportunidad el repertorio incluirá “Babylon`s Falling” (negro spirituals), “Los pensamientos” (Saúl Salinas), “Parindé” (Tradicional de Honduras) y “A que florezca mi pueblo” (Damián Sánchez - Rafael Paeta).

lunes, 18 de octubre de 2010

Ciclo “Atril Abierto” en el Centro Cultural


El viernes 29 de octubre, desde las 20.30 en el auditorio del Centro Cultural “Hogar San José”, se realizará una edición del ciclo “Atril Abierto”. La propuesta es un encuentro de “poesía, música y humores” coordinado por Guillermo Del Zotto y Alberto Sánchez Graf. Y en esta ocasión actuarán los músicos Juan Loza y Roberto Roselló. La modalidad de atril abierto es una invitación para que el público se acerque con textos breves, propios o ajenos, para participar de la lectura.

sábado, 9 de octubre de 2010

Minificciones


"El escenario sabe que, por más que cambien los elencos y las propuestas, la obra es siempre la misma. Y el público, aún cambiante, también lo sabe. Pero se dejan engañar. Para que la vida no sea esa trampa odiosa y predecible. La que ningún apuntador se anima a corregir certera y definitivamente".

El espectador inmortal


Durante la última muestra Libros en Olavarría, en el Honorable Concejo Deliberante, Guillermo Del Zotto presentó su último libro "El espectador inmortal", realizado junto con el artista plástico Daniel Fitte. La obra compila minificciones de su autoría y contiene dibujos de Fitte que cumplen la función de separadores en los grupos de textos unidos por temáticas o sensaciones.

Así, el abordaje permite al lector tener primero una imagen-síntesis de lo que puede llegar a experimentar con los textos. La presentación contó con el análisis de la obra por parte del poeta y escritor azuleño Roberto Glorioso. También hicieron su participación artística los músicos Juan Loza y Roberto Roselló, quienes ejecutaron canciones entre las cuales algunas letras correspondían a Del Zotto. El libro "El espectador inmortal", para su edición, contó con un apoyo económico de la Subsecretaría de Cultura de la Municipalidad.

viernes, 6 de febrero de 2009

Querer es soñar

Lamiendo látigos.
Viendo pasar esquirlas de vidrio en cámara lenta.
No hay promedio entre las ansias y lo realizable.
Llegar a Atenas y no a la razón. "Llegar a Lisboa y no a una conclusión".
La historia personal se escurre como agua entre los dedos.
Solo en sueños logro concretitud.
Solo ahora, ahogado por la neblina del subconsciente.
Pero todo se vuelve globo flácido cuando las arcas del día espantan murciélagos y lucideces.
Todo se va en la luz.
Lamiendo látigos.
Viendo pasar esquirlas de vidrio en cámara lenta.
Así, con la cursilería de los gerundios incluida.
Una tortuga sin estructura ósea sosteniendo un mundo rocoso.
Que gire la bola lumínica del sueño. Que me confunda la cristalería de lo fatídico inalcanzable. Qué comodidad la del peligro que huye. Tengo un secreto. Sé cuando despertar. Y tengo otro más, que no lo sabe el que dijo lo anterior: no voy a despertar cuando sea ese momento. Quiero hoy ir más allá.

Efusión de lágrimas

Suenan el gong ajado de noticias europeas
Se sabe entonces de la realidad yerma
del turco al que alude el colt
Sin pareos en esas escolleras del sur
Hay ojeras sin bar
Tu red,
las gotas de gata que te surcan
Alteza, enceradora que talla los daños que creará
Negociemos la esclusa que usaremos al atravesar esta pasión
Consultemos la flota de zaguanes y navíos
Devaluarás la caída
Yo varío el menú
Alojo mi andar
Raspo
Jadeo
No evadas el vuelo
En una familia de árboles late el Tao
Aprendo karate entre llantos
Puro
Sin Atos
Desde el cieno avalan a los fans
Reses que oran por su rol
Los tajos en la lana
En esta ida al Vacío
Anillará el vaso antes de que te enfades
Alisan sus internas los osos
El llanto late entre molinos
Lo que tu unes Señora Rea,
Ellos vejan en el otero.

Ministro Wilde

El hecho de que la escuela primaria se llamara "Ministro Wilde", en principio no parece ser más o menos significativo que si hubiese tenido el nombre de cualquier otro ministro. Pero cuando los prejuicios nos abandonan -si es que tenemos ese sano ejercicio mientras crecemos-, nos podemos enterar por ejemplo de que este Wilde fue el menos ministro de los ministros. Sobre todo teniendo en cuenta la época militarista en la que eran nombrados. Pero, además, don Wilde resultó ser escritor. El más escritor de los ministros, teniendo en cuenta sus cualidades humanas además de las literarias. Porque "letras" hubo varias, pero no todos lo hicieron con la misma sensibilidad. Algunos incluso con ninguna.
Pero, además, indagar siempre es sorpresivo: nos enteramos de que su tesis de graduación y por la que empezó a ser conocido fue acerca del hipo y que las primeras gestiones para que los argentinos tengan agua corriente fueron de él. Además rechazó un premio de 5.000 pesos por su lucha contra la fiebre amarilla y tuvo decisiva participación para que la educación fuese pública, laica y gratuita. Fue pedagógicamente censurado y actualmente olvidado. Aunque, en las proximidades del centenario de la querida Escuela Nº 32 "Ministro Wilde" de nuestra ciudad, la editorial Capital Intelectual acaba de reeditar "La lluvia, Tini y otros textos" señalándolo como uno de los "autores más brillantes del siglo XIX".
Brillante e innovador, porque Wilde fue precursor en el uso de lo que hoy se denomina "minificción". Veamos sino el efectivo "Especie rara de materialismo":
"Entrando a su edad madura Boris a habérselas con el mundo, fue convicto y confeso de materialista: mientras tanto lo hemos visto tan idealista que solamente lo quimérico era lo real para él.
"(Estas páginas están llenas de anacronismos; se incurre en ellos porque a veces un hecho mental, como se indica en la advertencia puesta al principio del volumen, viene a ser confirmado por una idea de actualidad. Boris escribió a larga distancia de su infancia, el relato de la corta vida y de la temprana muerte de un niño. Lo escribió para probar a los mentecatos que sabia sentir: ellos lo ignoraban.)
"El cuento publicado fue decisivo: nadie pudo leerlo sin llorar; y lo peor del caso es que el mismo autor, al corregir sus páginas dejaba caer en ella gruesas lágrimas, el niño imaginario se había vuelto real en su conciencia; lo veía, lo quería, lo festejaba, lo compadecía, y cuando recordaba que lo había muerto en el relato de pura invención, lo miraba y veía que le hacia reproches con su cara angelical y triste desde el cielo, por su extrema crueldad; lo cual le sugería el intento de escribir otro en que el niño continuase viviendo.
"Pero si no le hubiera muerto no habría hecho llorar a los que tan erróneamente lo juzgaban".

lunes, 12 de enero de 2009

Caja vacía

Cada cosa que no estás haciendo ahora, entra una dentro de otra, como matrioshkas invisibles. Tu silencio es el alimento de un sonido de otro mundo. Hay hierba hundiéndose con tus pisadas invisibles. El núcleo de la acción es tu no hacer nada para provocarlo o para impedirlo.
Los ruidos en el techo son reales. Las ratas espían al solitario pensante. Y se preguntan hasta cuándo no hará nada para impedir la reproducción de su casta. Hasta lo repugnante se queja de tu inacción.
Pero las palabras con su enredo de marioneta enmarañada, eclipsan los movimientos. No hay núcleo de la acción, no hay cuento.
Minutos más tarde dormís con la sonrisa idiota del que se cree poseedor de una buena idea.

Zapping infinito

No le preocupaba tanto las dimensiones del placer como su duración.
La mayoría de sus amigos festejarían el nuevo año con las flamantes pantallas líquidas que podían ocupar varias paredes de la casa sin disminuir un solo píxel de definición. El, más bien, había invertido en un sistema que le permitía aumentar la cantidad de canales hasta lo inimaginable. De alguna manera había logrado tener la posibilidad de un zapping infinito.
Rodeado de comidas rápidas se dispuso a imprimir con el pulgar el primero de las interminables canales. A poco de viajar en imágenes –y porque el circuito de secuencias es así de misterioso- apareció él, ahora, así, apuntándose con el control remoto.

La cacería del corazón humano

-Déjalos- dijo la zorra a su pequeña hija –Ni te enfurezcas no te entristezcas.- Cazándonos se cazan ellos mismos.

Me compré un hacha

¿Puede estar en el brillo de un hacha nueva la resolución de convertirnos en asesinos?
¿Puede más ese fulgor que el porqué de una posible víctima? ¿Puede más que cualquier desengaño?
Se eleva como un cáliz la amarilla luz de un filo sin usar. Mi frente lo espera, para redención del asesinato que ocurrirá una millonésima de segundo antes.

(Publicado en EL SUBSUELO el 11/01/09)

domingo, 4 de enero de 2009

Los libros del año

Como sanguijuela estival por estos días se pega la bendita costumbre del raconto. Del gregoriano gesto de hacer balance. Y aparece en el listado, como no, la mención de "los libros del año". Difícil. ¿"Del año" por qué? ¿Por ser los más vendidos? ¿Los más baratos? ¿O porque realmente ese libro que leí me cambió el año, la vida? Si la literatura fuese ese territorio sin posibilidad de conquista por parte de tiranos, la última opción, esa que señala que el libro fue especial por algo especial y para una sola persona en especial, la lista de estos días sería tan variada como imposible de medir.
Por lo tanto, hay tantos "libros del año" como experiencias de lectura posibles. Solamente ajustándonos a los títulos que fueron impresos durante el 2008 que se fue, podemos señalar algunos destacados:

"Un arte espectral"

Norman Mailer (Emecé), de manera póstuma, nos entrega este manual que no es ni para ganadores ni para perdedores. Si bien se subtitula "Reflexiones sobre la escritura" y tiene varios guiños para los "jóvenes novelistas", está narrado de tal manera que puede ser leído como cualquier libro de ficción del mismo autor. Además, cualquier lector sanguíneo de novelas verá favorecido con valiosos datos y atajos su pasión y el manejo de ésta en el futuro. Aunque si del futuro de los lectores consuetudinarios se trata, difícil es imaginarlos sin intentar las frases propias en algún momento. Entonces ahí seguirá estando Mailer para tratarlos como "jóvenes novelistas", aunque un chorro de plata resbale por sus sienes.

"Bajo toda la lluvia del mundo"

Cuentos cortos, algunos brevísimos, de Hugo Mujica. Un libro de narrativa que llega después de la publicación de todos sus libros de poesía en una imperdible Obras Completas de la misma editorial: Seix Barral.
Aquí también se trata de una recopilación, pero más bien se podría hablar de una "antología personal". Mujica rescata perlas de todos sus libros y publicaciones esporádicas (como en la entrañable y perdida Puro Cuento que comandara Mempo Giardinelli). Aparecen entonces estampas como "Solemne y mesurado", la impactante "Una pequeña historia piadosa" y pequeñas piezas de relojería como "Palomas, miles de palomas" donde Mujica usa lo propio para desnudar una tragedia con imperdible final.
Los lectores de su poesía y de sus reflexiones filosóficas encontrarán otro Mujica. Pero no menos efectivo. El libro tiene varios aciertos y en la mayoría de ellos uno reflexiona con ese elogio cada más difícil de conseguir: "yo también puedo escribir así".

"Vida y destino"

Un libro que no es de verano, pero puede ser adquirido en el verano. Y usarse toda la vida. Vasili Grossman, considerado el Tolstoi de "Guerra y Paz" de la Segunda Guerra Mundial, logra como Mailer un relato "vívido" de hechos reales. Utiliza una novelística admirable para narrar lo inenarrable. Periodista y escritor ruso estuvo donde tenía que estar cuando tenía que ser. Luego su inmenso trabajo (más de 1100 páginas, editado por Galaxia Gutenberg) debió ser sacado por microfilms del régimen soviético. Ahora fue traducido al español. Y más almas pueden conocer, contada desde su mismo corazón, la historia de la Batalla de Stalingrado.

martes, 30 de diciembre de 2008

Indecisiones

A veces alguien evita los atajos o toma demasiados. Entonces:
-Un pasillo recorrido por una canción suave y misteriosa queda girando en un laberinto invisible.
-La fórmula de un comprimido mágico se desvanece antes de la vigilia.
-Fantasmas que no cesan de gastar eternidades no encuentran cuerpos.
-Caminos y caricias se disecan en un armario.
Entonces ¡ay dolor! ¿por qué en nuestro mapa no hay un solo error?

Festín

Después de la batalla, sobre la colina, miró el valle mientras se levantaba una brisa mística. Las calaveras le parecieron recipientes donde hasta un rato antes había estado Dios.

Sombra

En el patio, un hombre y un árbol se hacen una clara unidad, que surge umbilicalmente de dos preguntas:
-¿Qué es un hombre?
-¿Qué es un árbol?

Representaciones

"La vida es una metáfora de la muerte. El dolor una comparación y el placer su parodia".
Ese era el argumento que el serafín debía representar, pero no lo pudo hacer porque la función se suspendió por una lluvia que también se había suspendido.

sábado, 15 de noviembre de 2008

DE TRANSITO Y OTRAS SEÑALES


Imagen: Falsa Pimpienta


Armisticio
Con fecha de hoy retiro de tu vida mis tropas de ocupación. Me desentiendo de todos los invasores en cuerpo y alma. Nos veremos las caras en la tierra de nadie. Allí donde un ángel señala desde lejos invitándonos a entrar: Se alquila paraíso en ruinas.
Juan José Arreola

CLAUSULAS
I
Las mujeres toman siempre la forma del sueño que las contiene.
II
Cada vez que el hombre y la mujer tratan de reconstruir el Arquetipo, componen un ser monstruoso: la pareja.
III
Soy un Adán que sueña en el paraíso, pero siempre despierto con las costillas intactas.
IV
Boletín de útima hora: En la lucha con el ángel, he perdido por indecisión.
V
Toda belleza es formal.
Juan José Arreola


He pecado
de excesos y monotonías
y no me atreví a indagar
sobre el suicidio de mi corazón
Claudia Carrizo

Material de olvido:
Una aparición en una siesta. Un jardín dentro de una flor (sueño). Un silbido de la infancia. Ciento sesenta y tres esperas bajo la lluvia. Trescientas cuarenta y ocho con sol. Un libro no escrito. Catorce títulos de libros no escritos. Una muerte casi aprobada por todos los fiscales de la memoria. Un pedido de Dios. Novecientos deseos de los parientes. Casi todos mis arrepentimientos. Y la sensación de pérdida, sobre un triciclo de no me acuerdo qué color.
Guillermo Del Zotto

Entre sin llamar y descuartice mis ilusiones.
José Sbarra
No pudimos cometer ningún delito, ni siquiera fuimos buenos delincuentes.
José Sbarra


SE REGALAN ESCOMBROS
La mano de una escultura que parece decir adiós
Restos del friso de las ilusiones
Estatuas rajadas en la parte del beso.
José Sbarra

lunes, 27 de octubre de 2008

ABC del Derrumbado

Comparación: Metáfora que incluye a un perdedor.
Erudición: Modo de eructar del intelecto.
Excentricidad: Cordura que adelanta unos cincuenta años.
Experimentado: Exiliado.
Gallo: Ave que empieza a gritar avisándote que el día te va a doler.
Guitarra: Instrumento con el que, a diferencia de un ring de boxeo, se tiene entre las cuerdas al público y no a los protagonistas.
Lengua: Organo piquetero de las ideas.
Monosilábico: Inicio y final del hombre hablante. Proceso que es interrumpido por expresiones pueriles entre el gugú inicial y el gagá último.
Nómade: Estilo de vida prehistórico que el hombre cambió para, precisamente, dar comienzo a la historia. En el proceso de cambio olvidó adaptar los sentimientos, que siguen teniendo una inasible autonomía nómada.
Pensamiento: Pensamos porque nos olvidamos que todo se olvida.
Peregrino: Profeta al que nunca nadie le entendió que lo único que importa es el camino.
Posmodernidad: No es que el mundo se haya acercado, sino que los proyectiles aumentaron su alcance.
Posteridad: Banco que guarda los capitales del espíritu.
Prisión: Ultimo refugio de la intimidad.
Senado: Lugar al que llega quien no pudo ser desayunado.
Suelo: Punto de llegada del cabello y del ánimo.
Zapatos: Cómplices perpetuos. No hay suelas inocentes.

(Publicado en EL SUBSUELO el 26/10/08)

domingo, 19 de octubre de 2008

Pasajero (s)

Molestó con el impregnante olor a esmalte de uñas.
Con el celular en todas sus funciones.
Y descalzándose.
Molestó con el olor a comida y con un insubordinable éxtasis de suspiros sin causa aparente.
Luego, como el viaje en micro sería largo, abrió un libro de ensayos que había comprado y se sumergió, solitaria, en el capítulo "La otredad".

***

Nada es tan rápido como una ventanilla de micro.
Nada es tan rápido como los recuerdos en reversa.
Nada es tan rápido como llegar tarde al que queríamos ser.

***

Si el monte se hiciera pelota verde y las montañas serpientes que la esquivan.
Y del horizonte llegaran cosacos.
Y del cierzo cayera yo conmigo mismo en brazos.
Así, tampoco llegaríamos al vértigo de tu ausencia.

***

Una mentira y el peaje está pago.
Un guiño y el asfalto se hace visible.
Una seña y la noche enciende sus luces a los costados.
Una coima y te ganás el asiento individual.
Es fácil, menos para los que viajamos a ningún lado.

(Publicado en EL SUBSUELO el 19/10/08)

domingo, 12 de octubre de 2008

Enérgica invalidez

Desarman un parque de diversiones en tu cabeza. Una pluma sostiene el mundo donde fuiste campeón del barrio. Las manos de un viejo realizan el contorno del dibujo con el que recordás la mitad del camino. Nunca tipiarás con todos los dedos en el teclado de la memoria.
Humo de fogatas vencidas. En la noche se colocan las siestas que se salpicaron al lado del olvido. Y no tiene música la película. No tiene música.
Hace señas un gigante que se achica hasta ser un punto en esta velocidad de reciclaje de emociones. Tenés un higado que resiste a la adaptación de las inmundicias contemporáneas. Pero, ay, nadie te avisó que con el viejo corazón había que enfrentar estas mutaciones del sentir.
Alguien te entrega una plaqueta. Es una tranquera en el cartílago cerebral. Y cambiás de escena como si en un ring de boxeo pasaras a ser el otro que peleaba con vos.
Hay corredores recién baldeados con lavandina que no habías notado al pasar. Te pesa haber elegido recordar, porque no sólo no estás yendo para atrás sino que llevás una velocidad de empuje que no te va a dejar nada cerca de lo que eras antes de empezar.
Alguien mudo te tapa la boca por atrás. Todo el sueño es un secuestro de posibilidades o una justicia poética de igualdad de condiciones. En definitiva es un ajuste de cuentas. Muchas veces volviste a visitar el terreno baldío y pisaste a tu antojo las cañas, rompiste los olores como un alquimista filibustero, creíste en pequeños soles que no había ahí cuando todo se estrenaba. Tu transpiración era el perfume sobre una piel que ya no vuelve. Todo lo demás lo agregaba tu adulterada adultez. Fuiste atemperando las monstruosidades para adaptarlas a un cómodo diván. ¿Qué pasaporte creíste merecer para entrar y salir a placer y con la lengua desfasada, como si allí no siguiera existiendo el pedir permiso?
Todo está igual y para siempre. Forastero de tu aire de ausencia, no manches con transparencias las manchas que nunca podrán sacar del fondo del pozo de agua de la casa abandonada que ya es hora que abandones.

(Publicado en EL SUBSUELO el 12/10/08

lunes, 29 de septiembre de 2008

“Dramas en alma”

El autor de "Los Hermanos Karamásov" es todos los personajes principales. En su obra poética, Fernando Pessoa es todos sus heterónimos.
Fiódor (el padre), los hermanos Dimitri, Iván y Alexséi y el "hermanastro" Pável (Smerdiákov). Cada uno a su turno exteriorizan la personalidad de Dostoievski: ateísmo dogmático, humanismo pasional, racionalidad extrema, parricidio latente, epilepsia. El mismo se propuso la exorcización propia con el proyecto novelístico que serviría a Freud para la mayoría de sus estudios.
Por otro lado, comentada es la tarde febril en la que Fernando Pessoa decide ser muchos poetas al mismo tiempo:
"Tuve siempre, desde niño, la necesidad de incrementar el mundo con personalidades ficticias, sueños míos rigurosamente construidos, contemplados con claridad fotográfica, comprendidos por dentro de sus almas. Eran gente.
Médium, así, de mí mismo todavía subsisto. Soy, sin embargo, menos real que los otros (...) Soy también discípulo de Caeiro, y todavía me acuerdo del día -13 de Marzo de 1914- cuando, habiendo ‘oído por primera vez’ (esto es, habiendo terminado de escribir, de un solo sorbo de espíritu) gran número de los primeros poemas de El Guardador de Rebaños, inmediatamente escribí, al hilo, los seis poemas-intersecciones que componen Lluvia Oblicua (Orpheu 2), manifiesto y lógico resultado de la influencia de Caeiro sobre el temperamento de Fernando Pessoa".
Sabemos que Dostoievski no mencionó al estilo Flaubert Karamásov soy yo ni Fernando Pessoa mató a sus poetas internos, salvo para efectivas biografías en vida. Pero los une el mismo desencadenante psicológico. Pessoa aporta esta explicación que a Dostoievski no le hubiera parecido nada mal:
"Se trata, con todo, simplemente del temperamento dramático elevado al máximo; escribiendo, en vez de dramas en actos y acción, dramas en almas".
Pessoa y Dostoievski, dos errancias que toman una tregua. Beben algo de agua fresca y se vuelven a internar en las tormentas dialécticas. Para el lector pasional, una buena manera de construir una arena común. Una cancha donde la competencia es contra la tarde misma que se cierra. Y nubes de banalidades embarran luego el lugar en el que antes hubo esta representación de "dramas en alma".

(Publicado en EL SUBSUELO 28/09/08)

domingo, 14 de septiembre de 2008

ABC del Derrumbado

Aburrimiento: Todo aburre, hasta lo que no aburre.
Acelerador de partículas: Todo agujero negro a resolver por el hombre, fue primero una página en blanco en la literatura.
Amor fantasma: Vivo en los espejos que vas dejando.
Capitalismo: Sistema que dejó caduco el aburrido y explotador "de la casa al trabajo y del trabajo a la casa" por el de "del trabajo al trabajo y viceversa".
Derrumbe: Lo bueno de contar con soles negros es que nunca caen.
Doble: ¿Matar a nuestro doble atemperará nuestras ansias suicidas?
Fábrica: El humo está hecho de nosotros.
Guía telefónica: ¿Y si el fin del mundo fuera por orden alfabético?
Idea: Madera que sin un buen ebanista sigue el mismo camino que un fuego sin dragón.
Nostálgico: Persona capaz de provocar a su antojo lluvias en su espíritu; individuo con la habilidad de sentir el gusto del tiempo.
Madurar: El problema no es cambiar de personalidad, lo desagradable se da en el medio, durante ese pegajoso proceso donde somos por la mitad y reptamos entre el estado larval y la inauguración de nuestros nuevos miembros. Algo que suele durar toda la vida.
Memoria: Me gustaría ser un elefante sin la memoria de elefante.
Muerte: Cambio de posición. Es cuando comenzamos a oler las flores desde la parte de abajo.
(in) Satisfecho: Hasta cuando no hago nada, me sale mal.
Valor: A medida que las cosas nos cuestan menos, más caro es el precio para ser uno mismo.

(Publicado en EL SUBSUELO el 14/9/08)

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Ultima cita con la euforia

Así es la vejez: claridad sin descanso. Antonio Gamoneda

El día apoya delicadezas que nuestro mecanismo de defensa va olvidando.
Se sugieren las formas de lo no dado.
Apoyamos la espalda en látigos invisibles.
Somos sirvientes de la nada.
Fragua cada incertidumbre –con el mismo aire que le da al manzano- esa letanía que despojamos a ojos abiertos.
Ignoramos que ignoramos lo preciado del rescate.
***
Hambre en los ojos.
Ceguera invariable, lentes de licor.
Vapor etílico, manto nocturno.
Pecho de la noche, insinuación.
Abarcado estado de ánimo.
Recargado y somniferoso.
Embriagante lucidez.
Para ignorar todo.
***
El silencio en su huida alcanza a guiñar un despojo.
El aire resume como un jugo en un hueco del espíritu.
Es un juego, como una cita con nadie.
Un encuentro suspendido, no por falta de quienes sino de lugar.
Respiramos en tercera persona.
Y algo innombrable, en éste o en cualquier otro poema, nace de un desvanecimiento.
(Publicado en EL SUBSUELO el 7/9/08)